Yuri

Nos unimos de casualidad. Quise lo mínimo y en esos días prácticamente me diste todo. Ahora ya no quiero, no quiero sufrir más, no te quiero lastimar. Sos la caja que guarda mis llaves. Ellas me llevan por caminos simples y compuestos, me hacen sentir que las distancias son cortas, que con sólo atravesar un par de puertas allí estarás.
El golpe que te dí no fue para lastimarte, sino para advertirte de nuestra soledad.
Los días y las noches se me hacen eternos. El insomnio es tan grande, que mi único sueño sos vos.
Tengo mucho miedo de soltar las cadenas. Tal vez mis muñecas no resistan y no te pueda abrazar. Aunque no lo creas hago intentos, son en vano, pero a la larga muestran sensibilidad. Cuando se van cortando los eslabones, yo sonrío y respiro más aire de libertad. Pienso que las distancias siguen siendo cortas y se hacen pequeñas cada vez más.
Está mal que yo te emita un simple «te amo», porque vos te merecés mucho más. También está mal que vuele tanto, porque pierdo el rumbo y temo no verte más.
Si supieras como se siente estar así. Más, qué estoy diciendo si vos lo estás sintiendo allí. Ese desarraigo profundo que crece en mí, hiere cada célula de mi corazón. Sos la mitad que me falta, para sanar este dolido amor…

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