YO, TU, NOSOTROS, VOSOTROS, ELLOS

Rabino Arieh Sztokman, Rabino

            ¿Existen ellos? ¿O somos todos nosotros?

            En el pueblo judío hemos concluido la celebración de Purim. Una fiesta celebrada con alegría, relatada en uno de los libros de la Biblia, llamado Ester. En dicho libro dice:

 

“Mientras estaba sentado Mardoqueo en la puerta real, dos eunucos del rey Bigtán y Terés, que custodiaban las puertas, decidieron asesinar al rey Asuero, porque estaban descontentos con él. Lo supo Mardoqueo y se lo comunicó a la reina Ester, ésta, a su vez, habló al rey de parte de Mardoqueo. Se hizo la investigación respectiva, se descubrió que eso era exacto y los dos hombres fueron ahorcados; luego, a la vista del rey, se escribió el relato de ese hecho en el Libro de las Crónicas.”

(Ester 2:21/23)

 

            A Mardoqueo no le importó si él era del pueblo de aquel país Persa, o si siendo judío era uno de “ellos”; y siendo uno de “ellos”, no debería ocuparse. Pero prefirió guiarse por sus conceptos morales, es decir, si alguien se entera que intentarán matar a una persona es importante hacérselo saber para que éste se resguarde. Así lo hizo, y salvó la vida del rey.

            Para las personas que formamos parte del pueblo de la Biblia, hijos de Dios, no nos resulta raro que ello suceda dado que lo conocemos desde la antigüedad. En el libro de Génesis dice:

 

¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?

(Génesis 18:23)

 

Es Abraham quien, en esa oportunidad, negocia con Dios para que no destruya la ciudad si es que en ella hay alguna persona justa. Lamentablemente, al no encontrar al justo, la ciudad fue destruida.

 

Abraham, un ser humano que se ocupa de otros seres diferentes a él, sin importarle si son “argentinos argentinos” o “argentinos judíos”.

            De acuerdo al relato bíblico, José, hijo de Jacob/Israel, hizo todo lo necesario para que el país en el cual vivía, Egipto, superase las dificultades que estaban por venir a partir de la hambruna. Sin embargo se nos enseña lo que ha ocurrido

 

“Entró a gobernar un nuevo rey, que no sabía nada de José y dijo a su pueblo: Miren que los hijos de Israel forman un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. Tomemos precauciones contra el…”

Éxodo 1:8-10

 

Hacemos todo lo necesario para formar parte del nosotros, pero los gobernantes y funcionarios del momento se ocupan de hacernos sentir que somos “ellos” y luego nos agreden e intentan exterminarnos, tal como muchas veces ha ocurrido en la historia de la humanidad.

 

Hoy, febrero de 2013, hagamos todo lo necesario para vivir en libertad, respetándonos y respetando a los otros, reunámonos y ayudémonos. Ayudemos a los demás y sobre todo, al país en el cual vivimos dado que somos parte del “nosotros”.

 

Construyamos puentes para que podamos transitar libremente de un lado al otro dado que todos los seres humanos somos valiosos, únicos e irrepetibles, hijos del Dios Uno, construyendo un mundo de encuentro en el cual no haya “nosotros” y “ellos”.

 

Entiendo que este texto es válido para todos los seres humanos sin distinciones.

Buenos Aires, Febrero 27 de 2013

 

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Si un huevo se rompe desde afuera, la vida termina. Si se rompe desde adentro, la vida comienza.

Las grandes cosas siempre comienzan desde el interior. Dentro de ti hay un inmenso regalo de Dios. Haz que viva.

 

 

Con amor

Shabat Shalom

Arieh Sztokman, Rabino

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