Ya de pequeños los niños coptos aprenden a vivir con la cruz

El sábado 8 de enero, representantes de la Iglesia, políticos y centenares
de personas participaron en la iglesia copto-ortodoxa de San Marcos, en
Fráncfort del Meno (Alemania), en la ceremonia de conmemoración de las 23
víctimas del atentado contra una iglesia en Alejandría y exigieron
libertad religiosa.

“Hueso azul, contigo no jugamos”: los niños coptos tienen que
acostumbrarse desde muy pequeños a este calificativo, que en Egipto
es un insulto que se dedica a los cristianos coptos. Su origen son
los moretones de los golpes que, durante siglos, éstos han recibido.

“Con nosotros, los niños ya aprenden de pequeños a vivir con la
cruz”, explica a la asociación católica internacional Ayuda a la
Iglesia Necesitada (AIN), el Obispo Anba Damián, la cabeza de los
coptos ortodoxos en Alemania.

Sin embargo, los pequeños de la parroquia copto-ortodoxa de San
Marcos, de Fráncfort, todavía no saben por qué se reunieron este
sábado tantos extraños en su iglesia. Sus padres los llevan en brazos
para que los bendiga el Obispo. Un bebé recién nacido duerme
pacíficamente cuando el Obispo lo estrecha contra su corazón. La
madre, al lado, sonríe tímidamente. En el sangriento atentado contra
la iglesia de Alejandría también murieron niños, y entre ellos, un
bebé.

En esta tarde se recuerda en varias ocasiones a los Santos Inocentes
del Evangelio, asesinados por Herodes tras el nacimiento de
Jesucristo.

Los diáconos entonan un himno sobre la historia dolorosa y
sangrienta, pero llena de gloria, de los cristianos coptos, que pese
a la amenaza, la tortura y la muerte permanecieron firmes en la fe.
El olor a incienso lo impregna todo. “Purifícame con el hisopo.
Devuélveme la alegría de tu salvación”, dice el salmo, y todos los
presentes rezan juntos el Padrenuestro.

La iglesia y el centro parroquial están llenos a rebosar. Junto a los
feligreses de la parroquia (mil en total) han acudido representantes
de las Iglesias Católica, Ortodoxa y Protestante, además de
destacados políticos, representantes del Consejo Central de los
Musulmanes en Alemania y varios cientos de invitados para
manifestarle su solidaridad a la comunidad copta. Juntos rezan por
los muertos y dejan constancia de su reprobación de la discriminación
y persecución de los cristianos en Egipto y en otros países del
mundo.

“Nuestro país fue refugio de Jesucristo, su familia y muchos
profetas”, subraya el Obispo Damián en su alocución. “Antaño fuimos
señores en nuestra tierra, hoy sólo queremos vivir como ciudadanos
con todos los derechos y obligaciones que los demás”.

El Obispo explica que, antes de poder construir una iglesia
cristiana, se construyen dieciséis mezquitas, y que para obtener una
licencia de obra para erigir una iglesia hay que “armarse de mucha
paciencia”. También explica cómo cuatro jóvenes tuvieron que morir
cuando un centro parroquial fue declarado iglesia, y cómo al día
siguiente se fundó una mezquita en un edificio adyacente. “¡Querer
ser cristiano no es un acto delictivo!”, exclama el Obispo.

“La gente está cansada de bellas palabras; quieren hechos”, señala el
Obispo copto-ortodoxo. Los asistentes lo interrumpen una y otra vez
con aplausos. El prelado exige al Gobierno egipcio que castigue a los
malhechores, porque de no hacerlo “les da luz verde a los
terroristas”; exige también, una compensación para las familias de
las víctimas y “medidas preventivas para que algo así no vuelva a
ocurrir”.

Además, apela a los eruditos musulmanes para que se encarguen de que
las predicaciones en las mezquitas “llenen el corazón de la gente de
paz, y no de rabia”. Él mismo presenció en su última visita a Egipto
una predicación musulmana que parecía “una especie de declaración de
guerra”. Y añade que, como la tasa de analfabetismo en Egipto es
alta, mucha gente sencilla se toma las cosas al pie de la letra y
reacciona en consecuencia.

No obstante, también precisa que la solidaridad de la gente de
Alemania y de muchos otros países y, sobre todo, la presencia de los
representantes del Consejo Central de los Musulmanes y su condena del
atentado son para él y sus fieles como “un bálsamo para las heridas
abiertas”.

El Obispo de Limburgo, monseñor Franz-Peter Tebartz-van-Elst, habló
en su alocución de las buenas y estrechas relaciones entre la Iglesia
Católica Romana y la Iglesia Copta Ortodoxa, y del respeto de los
católicos “por la venerable y antigua tradición de la Iglesia egipcia
y, de forma especial, por el venerable Patriarcado de Alejandría”.

El Obispo señaló que Alejandría “está ennoblecida por el testimonio
de numerosos santos, mártires y profesores de la Iglesia”, y resaltó
el testimonio conjunto de los cristianos. El Obispo calificó el
atentado contra los feligreses de “ataque a la fe que se celebra en
la liturgia”, y exigió a los gobernantes “una jurisdicción que
también persiga y castigue los delitos perpetrados contra
cristianos”, así como una libertad religiosa que incluya el derecho a
la conversión.

El representante de la Conferencia Episcopal Ortodoxa y presidente
del Consejo de las Religiones, Athanagoras Ziliaskopoulos, recalcó
que “este atentado cobarde muestra el alto precio que pagan los
cristianos por su fe, precisamente en lugares estrechamente
relacionados con el surgimiento del Cristianismo”, y advirtió del
peligro de trasladar los problemas y conflictos de los países de
origen a la sociedad alemana.

Aiman Mayzek, presidente del Consejo Central de los Musulmanes en
Alemania, denunció con firmeza el atentado, y recordó que hace 1.400
años, el Patriarca copto concedió asilo a la comunidad musulmana
cuando ésta sufría la persecución. “Los actos terroristas abominables
no borrarán la paz y seguridad que los coptos dieron en su día a los
musulmanes. Esto quedará para siempre en la memoria colectiva de los
musulmanes”.

Aiman Mayzek subrayó que “los autores del atentado no lograrán que su
crimen se interponga entre cristianos y musulmanes”, y que, para los
musulmanes, un atentado contra un templo es, independientemente de la
religión, “un atentado contra nuestra propia mezquita”.

También los representantes políticos exigieron libertad religiosa en
sus discursos durante la conmemoración de dos horas de duración, y
también ellos fueron interrumpidos por aplausos.

“¡Rey de la paz, danos la paz!”, cantan los diáconos. Esta frase se
repite varias veces, y las voces la entonan con una fuerza cada vez
mayor que casi desemboca en un grito. Al final de la ceremonia todos
vuelven a rezar juntos el Padrenuestro. “Y líbranos del mal”: para
los coptos, esta palabra no solo tiene un significado especial este
año, sino desde hace largos siglos.

El párroco Abuna Pigol Bassili de la parroquia copta de San Marcos,
es oriundo de Alejandría y conoce a muchas familias que perdieron a
sus hijos en el atentado y cuyos familiares aún están en el hospital.
Para él también fue un duro golpe. No obstante, los coptos de
Fráncfort aseguran que, pese a estas dolorosas experiencias, no
sienten temor.

Después de la ceremonia, el Obispo Damián habló con Ayuda a la
Iglesia Necesitada, que también acudió como asociación que apoya a
los cristianos perseguidos. “Somos una Iglesia de mártires -dijo-,
nadie puede darnos miedo. Nuestros creyentes rezarán, aun cuando
celebren su última Misa, porque la sangre de los mártires es la
semilla de la Iglesia”. No obstante, también recalcó que la gente
tiene “derecho a ser protegida”. El Obispo también resaltó el mensaje
de Benedicto XVI, que sirvió para “aliviar muchos dolores”.

El padre Joaquín Alliende, presidente internacional de AIN, hizo un
llamamiento para que “nuestros hermanos no permanezcan solos y
desprotegidos en estos trágicos momentos”, sino acompañados por
nuestra oración, y animó a todos a “contribuir a un mundo que apuesta
por la reconciliación y el diálogo, en lugar de la violencia y el
odio”. Y recordó las palabras del papa Benedicto XVI el segundo día
de Navidad de 2010: “Nuestro mundo sigue marcado por la violencia,
sobre todo, contra los discípulos de Cristo”.

La Asociación internacional de derecho pontificio Ayuda a la Iglesia
Necesitada lleva muchos años apoyando a los cristianos en Egipto.
(Eva-Maria Kolmann)

AICA – Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente,
citando la fuente

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