Volver al origen del pensamiento

Néstor Dieguez Nieto fundó la primera escuela de filosofía e investigación en la Biblioteca Ameghino –Luján– que ha sido declarada de interés cultural y de interés legislativo por la cámara de Diputados de Buenos Aires por caracterizarse como única en estilo y convención al igual que las pre-socráticas. Autor de varios libros sobre el no ser del ente, su próximo título es: En-sin teoría del conocimiento. Del no conocer del conocimiento del no saber.

-¿Por qué se vuelve al origen del pensamiento, a las primeras preguntas para entender el presente tal como usted lo plantea?
-Los pre-socráticos crearon escuelas arbitrariamente para establecer el problema del mundo (apariencia) y el pacto del ser, verificado en la presencia, aporía sin resolución que establece el vínculo con la filosofía. Esto ha sido un valioso aporte a la construcción del individuo (como ser del pensamiento) contenido en planos distintos para inscribir al sujeto, luego que los sofistas (Gorgias-Protágoras) establecieron este problema cognitivo a través del lenguaje. En mi opinión el lenguaje es contrario a toda legalización.

-¿Qué virtudes poseía esa sociedad primitiva a la que hace alusión en el programa de la escuela?
-Los fundamentos de lo ambiguo le concedieron indirectamente una obsesión por el Homo ausente, desconociendo su singularidad (el sujeto reúne lo imposible). El Homo sapiens anuncia el pensar en fracciones de lo útil, lo que posibilita las tablas del saber que han sido el convenio primario de las escuelas, mirando al hombre como alguno de lo ninguno, especialmente el primate, sus mitos y ritos. En mi opinión, aun el foco es el individuo obturado proporcionalmente (sin su no-ser), por esto mi escuela retoma el espíritu de las presocráticas que se formaron en el desvelo del contenido humano, brillo inconcluso aun en este tiempo, por razones de valores inestables. Los presocráticos establecieron que los alumnos investiguen el pensamiento y el sentido de cada filósofo en su propia escuela.

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