Viaje contemplativo

Los molesto hoy para compartir con ustedes, en adjunto, un breve texto acerca del viaje del alma, entendido como búsqueda del propio ser, que no es otra cosa que la búsqueda de Dios en nosotros…

 

Dice Eclesiastés (Qohelet) que quien acumula saber acumula pesar… Puede ser, pero la «felicidad» de la ignorancia (ignorancia que consiste en no saber «qué» es uno) es una «felicidad narcótica», sin conciencia, dormida: una «felicidad» estúpida y estupidizante, que no merece realmente el nombre de felicidad…

 

Una «felicidad» así es, estrictamente hablando, una «no-felicidad»…

 

La verdadera felicidad (Ananda, para la tradición hindú) es una felicidad despierta, conciente y plena: una serena y totalmente conciente felicidad, que proviene de saber «qué» es uno y de saberse, entonces, «uno con El Uno»…

 

A ese estado se lo denomina Sat – Chit – Ananda y puede ser comprendido desde dos puntos de vista (complementarios y simultáneos, indivisibles e inexistentes de manera independiente uno de otro):

 

  • Dios «percibido» en uno mismo como Ser – Conciencia y Felicidad…
  • uno «percibiendo» felizmente a Dios en uno mismo: la Feliz – Conciencia – (del) Ser

 

Desde esta óptica, la conciencia – como todo despertar a la Luz – duele y por eso, el camino del despertar no es multitudinario: se nos entrena para dormir y soñar, creyendo que estamos despiertos (y aceptamos agradecidos ese entrenamiento, para evitar el dolor de la verdad)…

 

Despertar duele; estar despierto, no…

 

Pero, claro, para «estar despierto» hay que «despertar» primero…

No obstante, siempre es posible despertar, cada uno a su manera y con su propio camino; para ello, tenemos «despertadores» al alcance de la mano (tan cerca que no los vemos, precisamente por la extrema cercanía): los textos sagrados de todas las culturas, religiones y tradiciones…

 

De eso habla el texto adjunto, que hoy deseo compartir con ustedes, mis compañeros de viaje…

 

Espero que anden bien y que la vida lleve siempre el rumbo de vuestra felicidad…

 

Les envío a todos y cada uno, un gran abrazo fraterno…

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