Ventajas de los yerros

Realizar un examen preliminar antes de entrar en materia de estudio constituye una buena estrategia para el aprendizaje, sobre todo cuando se fallan las respuestas.

Educadores y pedagogos propugnan desde hace años la «enseñanza sin errores», es decir, aconsejan a docentes (y a estudiantes) crear condiciones de estudio que no permitan errores. La idea que inspira tal principio arraiga en que los estudiantes que yerran recordarán los fallos, por lo que no aprenderán la información correcta o, en todo caso, la adquirirán con mayor dificultad.
Sin embargo, ciertas investigaciones muestran que tal temor es injustificado. De hecho, los estudiantes aprenden mejor si se les proponen situaciones en las que se les «obliga» a cometer errores. En concreto, la recordación es más completa y duradera si las pruebas propuestas son tan difíciles que resulta inevitable equivocarse en ellas. Tal fenómeno tiene aplicaciones obvias en la enseñanza, pero, además, resulta útil a todo aquel que esté tratando de asimilar conocimientos nuevos de cualquier tipo.

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