Una tradición rica y creativa

En los últimos años Ariel Dorfman está empecinado con el pasado. Mira persistentemente hacia atrás e intenta iluminar la oscuridad del golpe de Pinochet que marcó su vida y la de Chile, que lo arrojó al exilio y no le permitió volver cuando ya nadie se lo impedía. Esa mirada la vuelca en el segundo tomo de sus memorias Entre sueños y traidores. Un striptease del exilio (Seix Barral).

Pero antes y después de ese amargo y larguísimo septiembre, Dorfman siempre apostó al futuro de la región y quizás a través de ella al de la humanidad. Con Salvador Allende creía que formaba parte de la Revolución Socialista, de la creación de un hombre nuevo. Hoy, cuando contesta vía mail las preguntas de Ñ desde su casa en California, no duda en cuál es la principal revolución política y cultural de nuestra época. “Culturalmente, la Internet, la democratización de la palabra y el acceso multitudinario a una humanidad global. Lamentable, eso sí, la simplificación extrema y banalización de la escritura y del pensamiento que conlleva tal expansión”, explica.

¿Y en materia política?

Políticamente, la transición pacifica en Sudáfrica liderada por Mandela alumbra un camino de resistencia y cambio que es ejemplar (aunque no tanto la postransición). Por eso el acto público que más me ha llenado de alegría en los últimos años fue que pude dar el “Mandela Lecture” en honor suyo en Johannesburgo y pasar una hora con él y su mujer, en uno de los últimos encuentros que él ha tenido. Qué ejemplo, qué felicidad haber contado con ese titán moral, esa sabiduría de saber trabajar con los enemigos y convencerlos, a la fuerza, muchas veces, de que no podían seguir marchando contra la historia.

Usted es un profesor de literatura que se ha vuelto materia de lectura obligatoria en las cátedras de comunicación y periodismo. ¿Cómo vivió la irrupción de Wikileaks y Julian Assange?

Creo que desde el principio los medios tradicionales vieron con desconfianza a Wikileaks, pero entendieron que era fundamental ir transparentando el proceso de las decisiones políticas. Así que no le “dieron la espalda” en forma repentina. Yo he apoyado a Assange, especialmente en su petición de asilo en Ecuador, y me gusta que tanta revelación se esté dando a conocer. A la vez, entiendo (otra contradicción, qué se le va a hacer) que hay momentos y procesos que requieren que se escondan ciertas opiniones y negociaciones. Para no ir más lejos, y volviendo a Sudáfrica, si se hubiera sabido las negociaciones secretas que llevaban algunos del ANC con el gobierno apartheid de Sudáfrica, jamás hubiéramos tenido transición a la democracia en ese país. No sé cómo resolver este problema, pero ayudaría si el pueblo pudiera confiar más en los políticos que detentan el poder, si no hubiera tanto temor y mentira entre los gobernantes.

Mucho se habla del futuro del español en los Estados Unidos: ¿qué perspectiva tiene el español allí? ¿Cómo juzga la utilización del “castellano neutro” en la industria editorial y en la de dibujos animados para chicos?

Ya he profetizado que dentro de poco (cien años, ¿doscientos?) dada desde el punto de vista de las muy recientes guerras de la independencia en el Sur y Norte del hemisferio, Estados Unidos será un país bilingüe. No hay que suponer, por cierto, que todos los latinos (no acá ni menos al sur del Río Bravo) son semejantes, pero la fuerza arrolladora de su presencia está transformando la vida cotidiana y el futuro de esta nación. Mi libro mismo ( Entre sueños y… ), escrito en ambos idiomas, es una parte (muy minúscula) de este proceso incontenible. En cuanto al castellano “neutro” en la industria editorial y en los dibujos animados, me da lo mismo. La oralidad impetuosa y creativa, así como la tradición tan rica y sabrosa de la lengua de Cervantes, no van a quedar apocadas por las grises homogeneizaciones que quisieran imponer fórmulas insulsas.

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