Una terapia «indaga» en las vidas pasadas para curar males actuales

Esta técnica utiliza la regresión de la memoria para «sanar» traumas, fobias o enfermedades que se originaron «más allá del presente», explicaron profesionales a Infobae.com

Valeria Chavez (Infobae.com)

Hace unos años, hablar de que alguien podía visualizar y hasta vivenciar quién fue o qué hizo en otras vidas y cómo eso influía en su presente parecía digno de ciencia ficción. Hoy en día, cada vez cobra más popularidad la idea de que «lo emocional» condiciona y hasta es causal de trastornos psíquicos y enfermedades físicas.

«La idea que cada uno debe internalizar es que el afuera tiene que ver con el adentro, que no estamos separados, que uno genera todo lo que lo rodea». Así de simple (y así de complejo) definieron las hermanas Claudia y Silvia Sirito el fin de la terapia de vidas pasadas.

Las Sirito son licenciadas en Psicología y terapeutas de Regresión y son algunas de las que desarrollan esta técnica en el país.

Luego de definir que la terapia de vidas pasadas «es una técnica transpersonal (que trasciende a la persona en sí misma) que utiliza como herramienta la regresión de la memoria», explicaron que consiste en «retroceder a una época o situación anterior en la que se originó determinada experiencia, trauma o síntoma que padece el paciente en la vida actual».

«Aclaramos -dijeron casi a coro- que no hacemos un viaje sino que está todo presente, porque para el alma todo es presente; el trabajo consiste en traer a la conciencia lo que está oculto en el subconsciente». Y destacaron que la eficacia de la terapia va más allá de la creencia o no de la existencia de vidas anteriores o futuras.

La terapia de vidas pasadas se originó en los EEUU, donde el reconocido médico psiquiatra Brian Weiss descubrió que -en medio de un trabajo de hipnosis- una paciente (Catherine) «se vio vestida de época, en otro lugar». «Él creía que estaba imaginando, pero lo cierto es que ella padecía una depresión muy fuerte y la única manera en que se recuperó fue con esa terapia, en la que vio situaciones que tenían que ver con épocas anteriores», contó Silvia, quien detalló: «Cuando uno ahonda en las causas que originan la patología encontramos situaciones que tienen que ver con esta vida y también con otras que van más allá de la vida presente».

Según aseguraron las profesionales a Infobae.com, la terapia «funciona para todo tipo de trastornos: desde lo físico, pueden tratarse enfermedades psicosomáticas, o bien temores, fobias, insomnio y problemas de relación». Por problemas de relación se entiende «no tener feeling con una persona, o un problema grave con un hermano, así como ‘buscar’ relaciones que se repiten (hay gente que se relaciona siempre con jefes autoritarios, maridos infieles u otros patrones de de comportamiento que se repiten)».

Silvia explicó que «la idea es que cada uno pueda internalizar que el afuera tiene que ver con el adentro, que no estamos separados, que uno genera todo lo que lo rodea», a lo que su hermana agregó: «Al tener conciencia de lo que generó el trauma, el síntoma pierde fuerza».

Claudia reveló que en la actualidad desde la Neurobiología «se sabe que hay memorias que se graban en un determinado estado emocional que tiene que ver con una química cerebral (por ejemplo el miedo), lo que comprueba que para recuperar determinadas memorias uno tiene que volver a ese estado en que se grabaron y eso permite desactivar la situación traumática que generó el miedo, la fobia, el síntoma».

En tanto, Silvia subrayó que la regresión se hace en un ámbito terapéutico «porque se despiertan otro tipo de estímulos (no que tienen que ver con el miedo) sino todo lo contrario: la persona puede descubrir que eso pasó, que ahora está acá, que eso ya lo vivió y que ahora tiene otras herramientas».

En ese sentido es elemental el acompañamiento y guía del terapeuta. Si bien todos espontáneamente tenemos recuerdos de vidas pasadas -según ellas- a través de sueños o de lo que se denomina deja vú, «no es lo mismo recordar solo, es necesaria la guía del terapeuta, que sabe hasta dónde llevar al paciente y después desactivar eso y ambientarlo con lo positivo», dijo Silvia.

Con la incredulidad que genera todo lo nuevo, y ante la duda acerca de cómo es que esta terapia «funciona» con enfermedades físicas y no sólo con cuestiones que tienen que ver con lo emocional, Silvia fue contundente al asegurar que «hoy se considera que todas las enfermedades son psicosomáticas (empiezan en lo emocional)» y ejemplificó lo que sucede con un determinado virus: «Si bien yo me enfermo porque tengo un virus, seguramente prosperó en mí y no en otra persona que estaba a mi lado porque yo estaba con las defensas bajas, deprimida, triste y creé ese ambiente para que el virus haga su efecto».

Así, Claudia amplió que hay diferentes factores que dan origen a las enfermedades: genética, cuestiones ambientales, «pero lo emocional se sabe que tiene una influencia muy grande; el sistema inmunitario reacciona ante las emociones y la persona está con miedo o angustiada está más predispuesta».

«La genética hoy no puede explicar cómo se despiertan ciertas enfermedades (hoy se habla de epigenética como una rama en la que se estudia lo ambiental y cómo la persona reacciona a determinadas situaciones que eso hará que se despierte un gen de una enfermedad o no)», remarcó.

El tratamiento y sus diferencias con la hipnosis
«El trabajo con regresiones es más rápido que con otro tipo de terapias», aseguran las Sirito, quienes definen el tratamiento como de pocas sesiones, más focalizado y más efectivo.

«Nos llegan personas que hicieron años de terapia y resolvieron un montón de cosas, pero no pueden avanzar más; esta terapia nos permite ir a la raíz de eso que a veces no está en esta vida, el tema es crear el ambiente para que la emoción pueda fluir», dijo Silvia, para quien «por eso no alcanza recordar, es necesario vivenciar, sentir en el cuerpo la emoción para que se produzca la catarsis y llegar a la sanación».

La duración del tratamiento depende de cada persona: algunos resuelven por lo que vinieron y surgen otras cosas. Hay pacientes que siguen su terapia tradicional y cada tanto hacen una regresión para avanzar algunos puntos. Se puede complementar con otras terapias.

Consultadas acerca de si lo que ella realizan es hipnosis, Claudia diferenció: «Se la puede definir como un estado de atención en un punto, en un tema (todos los días entramos en ese estado cuando leemos un libro o miramos una película y nos llaman y no respondemos) ese es el estado en el que trabajamos. La persona está conciente, si quiere se levanta y se va».

«Es un estado de relajación profunda, la persona no pierde la voluntad ni la conciencia», remarcó Silvia y ejemplificó: «A veces pasa que la persona siente frío, y si bien no es ‘ahora’ que lo tiene, está vivenciando eso y ahí es donde acompañamos para que sienta ese frío y lo atraviese porque quizá después de ese frío tuvo una muerte traumática».

Las profesionales explicaron que «la mayoría vivencia su propia muerte» y si no llega a ese estado lo conducen «porque la idea es que supere esa muerte porque generalmente si apareció esa experiencia es porque fue traumática y una parte de la energía de esa persona quedó atrapada ahí, por eso es necesario que la atraviese».

Silvia destacó que en la mayoría de los casos «lo primero que se desprende es la pérdida del miedo a la muerte; a raíz de que la persona lo atraviesa se da cuenta que lo que muere es el cuerpo, se pierde ese miedo y encara la vida con más energía, de una manera más amorosa».

Por su parte, Claudia aseguró que las consecuencias son inmediatas: «El trabajo se comienza y termina en una sesión (cada una dura casi dos horas), no podemos cortarlo si no está terminado el trabajo; es como una operación, si nos encontramos con algo delicado no podemos cerrarlo, hay que terminar».

Y agregó: «Más allá que uno crea o no en vidas pasadas, y esto me animo a decirlo porque la ciencia está estudiando seriamente esto, hay un sinnúmero de fenómenos que tienen que ver con el sentido que tiene la vida».

En ese sentido, «estos valores que se desprenden de esta terapia son un aprendizaje que se hace en cada vida, en los que aparece el respeto por el otro, la compasión y la idea de que si alguien causa dolor, después se verá padeciendo situaciones que en otro momento generó y esa es la forma de darse cuenta que si no pasaba por esa situación iba a seguir haciéndolo sin tomar conciencia».

Para Claudia, esto es lo más importante de esta terapia. «Más allá de sanar síntomas físicos o emocionales hay una visión diferente de la vida; la mayoría llega en la postura de víctima, padeciendo algo y en la medida que se ve que en una época anterior generó eso, se hará responsable de lo que genera en el otro».

Tras asegurar que en las primeras sesiones lo que aparece son situaciones en las que el paciente es víctima, las hermanas coincidieron en que «la sanación terminaría cuando la persona puede vivenciar situaciones en las que generó dolor a alguien, fue victimario».

«Y eso se relaciona con el perdón, con aceptarnos; todos padecimos eso», dijeron, antes de finalizar con otro ejemplo que clarifica de qué se trata la técnica: «Es como que alguien se asombre de que en primer grado hacía garabatos…y sí, estaba aprendiendo a escribir. Esto es lo mismo, uno no sabía hasta que no padeció ese dolor a no generarlo más».

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