UNA REFLEXIONDE SHABAT – 1ro DE JUNIO 2013

Una Reflexión de Shabat
 
B’H – בה
 
1º de junio de 2013 – 23 de siván de 5773
 
Shabat Mebarjim hajodesh (Tamuz)
 
Encendido de velas el viernes: 17:34 horas
 
Parasha: SHLAJ LEJA / Números 13:1-15:41
Haftara: Josué 2:1-24
 
Conclusión del Shabat: 18:32  horas
 
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Una vez un grano de arena contó que moraba tranquilo en una linda montaña, la más bella entre todas. Llena de vida. Muchas vidas. Mucho verde. Animales y plantas de todas las especies, agua en abundancia. Un paraíso.
Pero, un día,…, esta montaña, llena de orgullo y sintiéndose toda poderosa, habló para que todos la escuchasen:
– Yo soy la más linda de las montañas, una reina, y nada podrá destruirme, ni removerme.
– Soy más poderosa que el viento, el sol, la lluvia y el frío, juntos.
El viento, que por allí pasaba, oyendo eso, triste y ofendido, llamó al sol, a la lluvia y al frío, para contarle lo que había sucedido.
 
El sol, con todo el brillo y el calor, dijo humildemente:
– Juntos, le damos calor, alimentamos sus fuentes, le damos que beber, permitimos que se refresque, le alisamos suavemente la cara, con cariño y amor. Y agregó:
– Ella, sabe también que esto que digo es cierto. Vamos, uno a uno, a enfrentarla con franqueza.
Todos se indignaron, pero resolvieron aceptar la sugestión del sol; y así, el viento, la lluvia y el frío, se apartaron y dejaron al sol la primera batalla. Y brilló el sol constantemente y fuerte por mucho tiempo. Sonriendo. Y de este modo, las matas casi desaparecieron, y los ríos se secaron y los animales buscaron otras áreas donde vivir. El sol se retiró, para dejar al frío, la segunda batalla.
 
Poca cosa resistió el frío intenso, la vegetación que poco restaba, murió; las pocas aguas de los lagos se congelaron y la vida comenzó a morir en la montaña orgullosa. El frío, habiendo cumplido su parte, dejó lugar al viento.
El viento despojó a la montaña de todo cuanto la protegía, y cada día se tornaba más flaca.
Vulnerable, desnuda, y con casi nada de resistencia, la montaña presuntuosa tuvo que enfrentar la lluvia, que vino intensa y corajuda, pronta a retirar, grano a grano, la tierra que la naturaleza, con sus leyes había provisto de tanta belleza, tanta vida, para reducirla simplemente a una planicie, y esparcir, cada una de sus partes, sus granos, por los ríos, mares y océanos.
Un poco de ella, para contar a todos los hombres, el destino que orgullosamente, había escogido para sí.
Muchas veces nos sentimos tan poderosos que nos olvidamos de cuanto nos ayudan los que nos rodean, muchas veces silenciosamente.
Nuestras fuentes nos enseñan que sin el minian (cuórum de 10 personas, indistintamente hombres y/o mujeres) no podemos leer de la Tora, ni decir Kadish de duelo, ni la Kedusha.
El minian, nos ayuda a fortalecernos, como personas individuales y como grupo.
Aprendamos que nos sentimos fuertes cuando trabajamos juntos por un futuro mejor, eligiendo un destino que nos dignifique, entendiendo que el prójimo es parte de él.
 
¡Shabat Shalom!!! שבת שלום
Rabina Graciela de Grynberg
 

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