UNA ORACIÓN DE JESÚS

Señor, Dios mío,
eleva mi alma de esta oscuridad
hacia Tu Luz,
envuelve mi alma en
Tu Sagrado Corazón,
alimenta mi alma con Tu Palabra,
unge mi alma
con Tu Santo Nombre,
haz que mi alma esté lista
para escuchar Tu discurso,
respira Tu dulce fragancia
en mi alma, reviviéndola,
embelesa mi alma
para deleitar Tu Alma.
Padre, embelléceme a mí, Tu hija,
destilando Tu mirra pura
sobre mí,
Tú me has llevado a
Tu Corte Celestial,
donde están sentados todos los Elegidos,
Tú me has mostrado, por todas partes
a Tus Ángeles.
Ah, ¿qué más pide mi alma?
Tu Espíritu me ha dado vida
y Tú Quien eres el Pan Viviente,
has restaurado mi vida.
Tú me has ofrecido beber
Tu Sangre
para que pueda compartir por la eternidad
Contigo, Tu Reino,
y vivir por siempre y para siempre.
¡Gloria sea al Altísimo!
¡Gloria sea al Santo de los Santos!
¡Alabado sea Nuestro Señor!
Bendito sea Nuestro Señor,
porque Su Misericordia y Su Amor
alcanzan de edad en edad y
por siempre lo harán. Amén».

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