Una Nochebuena reciclada con arte “cívico y colectivo”

A Papá Noel se le cayeron del reno unos miles de kilos de adornos navideños. Y el argentino Fabián Wagmister –artistam gestor y director de la la carrera de TV, cine y medios digitales de la Universidad de California en Los Angeles— los agarró al vuelo. ¿Qué hizo con eso? Organizó “Navilandia al sur”, una movida cultural barrial, desde su bunker artístico de Parque Patricios: el Centro Hipermediático Experimental (CHELA).

Puso a trabajar codo a codo a prestigiosos artistas californianos con artistas locales, más vecinos, pacientes, médicos, radiólogos y enfermeros de los hospitales de las zonas –como el Udaondo y el Muñiz—, a hombres del Hogar Monteagudo para personas en situación de calle, y amigos, y propuso usar los remanentes abandonados de una antigua fábrica de adornos navideños para crear obras de arte.

En eso estuvo trabajando ayer la comunidad del barrio: interviniendo las calles con extraños arbolitos que dentro tenían mensajes de los muchachos del Monteagudo, instalando en una plaza la radio comunitaria —“es la FM 107.1, la radio nómada del barrio, que llega a 200, 300 metros a la redonda”, comentaba un vecino— junto a una torre sonora, llenando de brillos, colores y luces los jardines del Hospital Muñiz, interviniendo la fachada del Udaondo con estelas y adornos… Preparando bandejas con “materiales creativos” para los internos del hospital.

“Esta es una obra colectiva, de computación cultural cívica”, explica el artista y gestor del proyecto. “Todo lo que estamos haciendo en las calles de Parque Patricios, entre la comunidad y los artistas, va tomando la forma de gráficos en la computadora, de ‘mapas’”. Se pueden ver en el sitio navilandia.org.

El proyecto, que a primera vista parece muy físico y barrial, tiene esa segunda vuelta: una pata anclada en las ciencias de la computación vinculadas al arte. Y todos estos artistas norteamericanos que están trabajando con el barrio y los artistas locales son artistas de disciplinas múltiples con un interés común: crear en torno a formas artísticas colectivas con fuerte acento social. Eso pasa, por ejemplo, con Ryan Strada, de Public Matters, o con Anne Bray, de Freewaves,org. A nivel local, pasa lo mismo con los artistas de los grupos del Centro Rural de Arte, del Circo Social del Sur y A77, que trabajaron con los hombres del Monteagudo, los chicos de la villa y de la comunidad del Muñiz, respectivamente.

“Estamos muy contentos”, comenta Marcelo Castillo —muchacho del Monteagudo— mientras pega un adorno con otro. “Esta es una fecha brava para muchos, a nivel afectivo. No están con los que quieren estar, pero hoy están viendo a otra gente, están haciendo algo. Y esto, como humanos, nos fortalece, nos hace sentir mejores. Y nos ayuda a poder apoyar a otras personas. Para nosotros es un crecimiento. Un pasaporte.” Camino hasta uno de los arbolitos y saco el mensaje. Lo leo y pienso que no hay mejor deseo de Navidad: “La calle no es lugar para nadie. Con la frente en alto y para adelante. Felices fiestas”

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