Una ley brasileña para que los trabajadores consuman cultura

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sancionó a finales del año pasado la ley del “Vale Cultura”, con la que los trabajadores recibirán 25 dólares por mes (50 reales) para gastos culturales: podrán ir al cine, al teatro, a ver exposiciones, o comprar libros, revistas, música y cine, dependiendo de los locales que lo acepten. Ayer, la Ministra de Cultura, Marta Suplicy, lo hizo público y anunció que entrará en vigor en el transcurso de este año.

En un momento de crisis financiera generalizada, donde la mayoría de los países comienzan sus recortes por la parte de la cultura (en España, por ejemplo, el impuesto del valor añadido a los bienes culturales pasó del 8% al 21% en el último mes), Brasil toma la delantera y cuida las cosas que también importan: “¿Por qué el pobre no puede acceder a la cultura?”, se preguntó la ministra durante la rueda de prensa. Y la verdad, da para pensar y tratar de seguir el ejemplo.

El monto será pagado con una tarjeta electrónica y serán las empresas quienes deciden si lo aceptan, al igual que los trabajadores, eso sí, no todos: solo aquellos que ganen entre uno y cinco salarios mínimos (hasta 1.700 dólares por mes).

De esos 50 reales que se darán por mes, la empresa pagará 45, que podrá descontar del impuesto de la renta, y el trabajador pagará los cinco restantes.

“17 millones de personas estarían dentro del espectro que cumple las condiciones para recibir el Vale, esto representa un potencial de 3.500 millones de dólares (7.000 millones de reales) que serán inyectados en cultura”, afirmó la ministra en un editorial que se publicó esta semana en el diario brasileño Folha de Sao Pablo.

¿Por qué no aprovechar las buenas ideas ajenas y hacer de la cultura un bien de todos todos?

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