Una imagen distorsionada de la Santa Sede

Tristeza por lo sucedido en estos días en el Vaticano, pero también confianza en el apoyo del Espíritu Santo a la Iglesia y aliento a sus colaboradores más cercanos. Es lo que manifestó Benedicto XVI el miércoles 30 de mayo, por la mañana, durante la audiencia general en la plaza de San Pedro.

Los acontecimientos que han tenido lugar en estos días, en torno a la Curia y a mis colaboradores, han provocado tristeza en mi corazón, pero en ningún momento ha disminuido la firme certeza de que, no obstante la debilidad del hombre, las dificultades y las pruebas, la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo, y el Señor nunca permitirá que falte su ayuda para sostenerla en su camino. Sin embargo, han proliferado ilaciones, amplificadas por algunos medios de comunicación, totalmente gratuitas y que han ido mucho más allá de los hechos, dando una imagen de la Santa Sede que no corresponde a la realidad. Deseo, por ello, renovar mi confianza y mi aliento a mis colaboradores más cercanos y a todos aquellos que, diariamente, con fidelidad, espíritu de sacrificio, y en silencio, me ayudan a desempeñar mi ministerio.

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