Una exposición de fotografías con el dolor de una fractura expuesta

Fractura Expuesta” es el nombre de la muestra que José “Pepe” Mateos está exhibiendo en la fotogalería del Teatro San Martín. Un nombre “quizás demasiado directo”, dice Mateos. “Me surgió una noche de insomnio”. Las 24 imágenes –o fracturas expuestas– que componen la serie fueron realizadas entre 2001 y 2011, en coberturas para el diario Clarín . Allí están reflejadas –conjugando lo explícito y lo implícito– las movilizaciones de los piqueteros, la vida y la arquitectura de las villas miseria, la quema de la estación ferroviaria de Haedo, Cromañón, los asesinatos de Kosteki y Santillán.

En general, Mateos repara en los detalles y en los personajes que rodean el hecho periodístico. “No hago distinción entre trabajo y cuestión personal. Es un bloque, porque del trabajo extraés cosas personales también. Siempre trato de cumplir con el principio periodístico de información, pero la calle es muy rica en imágenes y siempre ofrece posibilidades”. Mateos es capaz de hallar esa “riqueza de la calle” en una esquina de la city porteña, por ejemplo, cubriendo la cotización del dólar. “Básicamente me moviliza una cuestión de fascinación por la luz o por las disposiciones de los cuerpos, algo en principio estético, pero que tiene que ver también con el tipo de personas que estás fotografiando, con el lugar que ocupan”.

Mateos se identifica con el pintor estadounidense Edward Hopper, quien decía que su anhelo era pintar cómo se reflejaba la luz contra una pared. “A mí me eso resultó muy afín, porque yo quería fotografiar cosas que no referían a nada concreto sino a algo que terminaba siendo un estado de ánimo o algo inexplicable. Cuando salís a cubrir una nota, se te mezclan las ideas que tenés sobre las determinantes sociales o políticas, pero el origen es muy sencillo”.

Varias de las fotos en exhibición fueron tapa de Clarín, como la del incendio de la estación Haedo o la del interior de Cromañón. “La de Haedo, no se me ocurrió que fuera en tapa. Se prenden fuego los trenes y lo que mostrás es un grupo de gente corriendo bajo el humo. Esmuy elíptica. A mí es una de las fotos que más me gustan plásticamente. Le encuentro algo de Goya –por el arco oscuro, la luz que viene de algún lado– y porque tiene una narración social. Otra foto muy interesante en el sentido editorial es la de Cromañón. Cuando abren Cromañón para la prensa, entramos y era un lugar fantasmal, un espacio grande… y la decisión fue mandar a tapa el detalle de la pared con las huellas de manos, las marcas de los cuerpos buscando en la oscuridad cómo salir, que es muy impactante. En general se mandan a tapa fotos muy explícitas. Y que se edite de esta manera es algo que a uno le produce satisfacción en el trabajo”.

¿Cómo enhebraron las imágenes de la muestra? “Creo que todas se refieren a un hábitat, a dónde se vive, cómo se vive. Fijate que las cosas que suceden como crisis ocurren en el transporte, donde hay mucha gente; en lugares donde hay malas condiciones de vida, como las villas; en las manifestaciones, donde la gente se vuelca por necesidad o por lo que sea. De alguna manera, termino documentando un hábitat. Llego a esta selección guiado por esa idea”.

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