Una breve historia de la medicina

La raíz de la mandrágora.

Circula anónimamente por internet una breve humorada que no podemos resistirnos a trascribir aquí. No será la Historia Universal de la Medicina de Laín Entralgo pero con su fácil jocundia brinda un apretado resumen cronológico de ciertos avatares del quehacer médico y la concepción de salud y enfermedad.

Historia de la medicina

500 AC: Coma esta raíz.

100 DC: Esta raíz es cosa de paganos. Rece esta oración a Dios, que está en el cielo.

1792 DC: Dios no está en el cielo. Quien reina es la razón, beba Ud. esta pócima.

1917 DC: Está pócima es para engañar a los oprimidos. Le sugiero que tome este comprimido.

1960 DC: Este comprimido es obsoleto y exótico. Llegó el momento de tomar un antibiótico.

2009 DC: El antibiótico lo hace débil e infeliz. Es artificial. He aquí un nuevo tratamiento: coma esta raíz.

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Indudablemente hoy se halla en prominente auge la inclusión de novedosas terapias alternativas, insurgen puntos de vista holísticos que rescatan la ancestral sabiduría de la medicina folklórica y atesoran el entorno cultural y social del individuo y su comunidad, se atiende cada vez más a la autonomía y albedrío del usuario de los sistemas de salud en cuanto a sus valores y tradiciones. Una onda new age recorre la medicina. Se deconstruyen los conceptos establecidos. Se mira con sospecha al establishment médico, se mezquina su mérito, se presume su obsolescencia.

Trazar con meridiana precisión los linderos entre lo auténtico de una tradición histórica y la mistificación de una charlatanería no es empresa simple, sin embargo distinguir entre lo luminoso de una vigencia histórica y lo tenebroso de una prédica malsana y oscurantista se impone en esta encrucijada. Esclarecer la colisión de derechos y deberes cuando amenazan la vida de un individuo en nombre de una determinada fe, es tarea urgente. Así como evitar la confusión entre la tolerancia, el diálogo y apertura a la diversidad, imprescindibles en la vida colectiva, con la indolencia, la permisividad o la más escandalosa indiferencia.

Obviamente volver a las raíces no implica el prosaico sentido de la frase. (Eso queda para aprendices de mago como el joven Potter. O para el mismo rey del truco: Mandrake.)

He dicho.

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