UN TROTAMUNDOS DE LA PINTURA

El pintor Jorge Chalco es toda una figura mayor en el arte ecuatoriano. Es un trotamundos del arte pues ha pasado por varias etapas. Desde el realismo total, al trabajo con símbolos de nuestra nacionalidad, hasta llegar al mundo onírico en que los seres juegan entre lo real y lo imaginario.

Nacido en Cuenca en 1950, ha plasmado en sus obras composiciones que se ubican en el realismo mágico, la abstracción y el neo expresionismo, todo ello dentro de un cromatismo exuberante, es decir un mundo lleno de color.

Sus trabajos más recientes responden a inquietudes de tipo social que involucran a la mayoría de la población ecuatoriana, la migración y la corrupción. Chalco denuncia toda violencia, injusticia y el drama que está detrás de este fenómeno social.

Es un artista plástico que está plenamente en búsqueda. No se contenta. Permanece en cambio constante y averiguación infinita, eso hace de él un verdadero creador del mundo del pincel.

Ahora, el artista cuencano exhibe ‘Antológica de Jorge Chalco’, en el Centro Cultural Metropolitano (CCM), una muestra que reune su obra desde los años 70 hasta el presente.

La exposición está constituida por tres series: Vibraciones Internas, Abstractos e Imágenes, que abarcan 16 cuadros, en los que se descubren: paisajes, tradiciones, costumbres, personas, desnudos y abstractos.

Este recorrido es un viaje por las diferentes etapas del maestro, que van desde ese mundo real, donde se toma parte de la coyuntura social, el gusto por los símbolos que identifican a los ecuatorianos y, ese salto por el acercamiento al mundo imaginario donde hay seres traídos de la mente del autor, pero que no se alejan de la realidad.

Al visualizar esta trayectoria de más de 40 años , se puede ver ese cambio de tonalidades, sentimientos y realidades, sin dejar ese lado imaginativo donde confluyen seres y momentos que han acompañado al artista en su largo camino.

El crítico de arte, Hernán Rodríguez Castelo, dice que Chalco es un artista que sigue buscando, muy inquieto y que además es muy sensible a la problemática del mundo contemporáneo.

«Por eso sus últimas obras sobre los migrantes y la globalización, unidas a todas sus formas y técnicas anteriores y dominio estupendo del color, aborda problemas de la actualidad».

Rodrigo Villacís Molina, otro crítico de arte, en el catálogo de la muestra, escribe: «… Su cromática muchas veces audaz por la fuerza de los contrastes; así como su composición más bien libre y a veces anárquica, resultan impactantes. En el dibujo se manifiesta también desinhibido, por decirlo de alguna manera, permitiéndose no pocas licencias, que al fin resultan acordes con los demás elementos de su obra…».

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