Un estudio científico revela que el hábito sí hace al monje

Si usted se pone una bata blanca que cree le pertenece a un médico, aumenta drásticamente su capacidad para prestar atención. Sin embargo, si se pone la misma bata blanca bajo el supuesto de que le pertenece a un pintor, no mostrará tal mejoría. Ése es el hallazgo reportado por científicos tras estudiar un fenómeno que ellos llaman cognición vestida: los efectos de la ropa sobre los procesos cognitivos.

No basta con ver una bata médica colgando en la entrada de su casa, explicó Adam D. Galinsky, profesor en la Escuela Kellogg de Administración de Empresas, en la Universidad Northwestern, en Chicago, quien encabezó el estudio. El efecto ocurre sólo si de hecho lleva puesta la bata y conoce el significado simbólico de esa prenda –que los médicos tienden a ser cuidadosos, rigurosos y buenos para prestar atención.

Los hallazgos, publicados en el sitio en Internet de la revista The Journal of Experimental Social Cognition, son un giro en un creciente campo científico llamado cognición corporal. No sólo pensamos con el cerebro, sino también con el cuerpo, afirmó Galinsky, y nuestros procesos de pensamiento se basan en experiencias físicas que desencadenan conceptos abstractos asociados. Ahora parece que esas experiencias incluyen la vestimenta que usamos.

El estudio no explica por completo cómo sucede esto, indicó Joshua I. Davis, profesor asistente de psicología en la Universidad Barnard, en NY, y experto en cognición corporal quien no participó en el estudio, pero sí apunta a que valdrá la pena explorar diversas ideas. Existe una gran cantidad de investigaciones sobre la cognición corporal, afirmó Galinsky. Se considera que alguien es personalmente más afectuoso si es visto con una bebida caliente en la mano, y más distante sí sostiene una bebida helada.

Siempre se ha sabido que «la ropa afecta cómo somos percibidos por los demás, así como la forma en que uno se percibe», dijo Galinsky. Otros estudios han mostrado que las mujeres que visten de forma masculina para una entrevista de trabajo tienen más posibilidades de ser contratadas, y un asistente de profesor que usa ropa formal es percibido como más inteligente que uno que viste casual.

Los experimentos de Galinsky involucraron a estudiantes universitarios que vestían batas blancas que se les dijo eran de médicos o pintores. Los grupos que utilizaron las batas médicas evidenciaron una mayor mejoría en su capacidad de atención. Galinsky describió la experiencia que él mismo tuvo el Halloween pasado, cuando decidió disfrazarse de abuelo, con un sombrero tipo fedora, abrigo largo y bastón. «Entré a la habitación con un pavoneo», recordó. «Sentí una presencia muy diferente».

Sin embargo, ¿qué sucede si viste un atuendo de abuelo a diario?, reflexionó. ¿O una sotana de sacerdote o un uniforme de policía? ¿Acaso uno se acostumbra tanto a ello de manera que no ocurren cambios cognitivos? ¿Desaparecen todos los efectos? Para responder «se requieren más estudios», aseveró.

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