TUCI-Los peligros de Tuci

Es una droga sintética, utilizada en fiestas electrónicas, como el éxtasis y el LSD. Los riesgos del consumo en el corto plazo van desde arritmias cardíacas hasta cuadros de psicosis tóxica. A largo plazo, las consecuencias son todavía desconocidas. Mirá el informe de TN Central.

Tuci, o tucibí. Así se conoce en la noche a la sustancia que se convirtió, por su elevado costo, en una droga asociada con las clases altas. Su nombre deriva de su denominación en inglés: 2cb y aunque empezó a sonar fuerte en los últimos meses, no se trata de una novedad en el amplio universo de las drogas sintéticas.

El Tuci fue un hallazgo de Alexander Shulgin, el mismo hombre que incorporó el uso de MDMA (conocido popularmente como éxtasis) en la psicología y comenzó a conocerse de manera más masiva ya en los años 80. Luego, desembarcó en otros lugares del mundo y, en la Argentina, su consumo adquirió popularidad en los últimos años, sobre todo, en el circuito de las fiestas electrónicas, donde el precio de venta empieza cerca de los $2000 por gramo.

Los riesgos de corto plazo que implica el consumo de Tuci son particularmente alarmantes. Van desde arritmias cardíacas, cuadros de psicosis tóxica hasta infartos. En resumen, las consecuencias del consumo, según los expertos, pueden ser letales.

«Tiene un efecto que podríamos ubicar entre el éxtasis, que es euforizante y el LSD que tiene un efecto alucinógeno. Pero es menos euforizante que el éxtasis y menos alucinógeno que el LSD«, resume el doctor Carlos Damin (MN: 81.870), jefe de Toxicología del Hospital Fernández.

En la misma línea, Geraldine Peronace, psiquiatra (MN: 110.541), especializada en adicciones, observa: «Lo que se busca es un estado de excitación o euforia. Ese es un poco el mal de esta época». Con respecto a sus riesgos, ambos expertos coinciden en que las consecuencias a largo plazo son todavía desconocidas. Por lo pronto, el consumo, en el corto plazo, puede producir un amplio espectro de complicaciones.

«La alteración de la sensopercepción que genera puede llevar a cuadros de alucinación y, por ende, a todo lo que va acompañado con esos cuadros, que pueden ser crisis de pánico, crisis de angustia, alteraciones de la personalidad, -dice Damin-. A tal punto de actuar de manera que no tiene que ver con la persona. Puede haber cuadros de suicidios o accidentes prevenibles si no se hubiera estado bajo los efectos de la sustancia».

Al respecto, Peronace agrega: «Puede ser letal. Hay que entender que el patrón entre los jóvenes es de policonsumo. Varias sustancias a la vez. Podés encontrar jóvenes que consumen cinco o siete sustancias en una noche. ¡Y rompen todos los libros! Pero, ¿cuánto puede durar eso? A veces se tira tanto de la cuerda que se corta».

Con respecto a la composición real de la droga que hoy se vende como 2cb, la psiquiatra advierte: «Las sustancias vienen con un corte y las sustancias con las que cortan la droga pueden llegar a ser más nocivas que la droga en sí. Los médicos nunca sabemos qué estamos atendiendo, porque no sabemos cuál es el grado de pureza de cada sustancia. Es caer en terreno de nadie. Ese es uno de los mayores riesgos del consumo de sustancias psicoactivas».

Si bien hay quienes llaman al Tuci la «cocaína rosa», esta denominación es al menos confusa, ya que no guarda ninguna relación con la cocaína en su composición química. Lo único que sí tiene en común es que se empezó a comercializar aquí en la forma de polvo y se consumo aspirándolo. Por esa similitud en la presentación, surgió esta denominación popular.

Bruno Danelon, director Nacional de Análisis Técnico y Lucha contra el Narcotráfico del ministerio de Seguridad de la Nación, advierte que se trata aquí de una droga particularmente nociva. «Tiene la particularidad de que a dosis muy pequeñas tiene efectos muy rápidos y muy fuertes».

«En la Argentina, no hay fabricación de drogas sintéticas. Todas las incautaciones que hemos hecho durante esta gestión son de drogas que viene de afuera. De China, de Europa. Pueden venir por correo, por encomienda, o las puede traer un pasajero en un vuelo. Pero no hay fabricación en la Argentina, y menos de 2cb, que es una droga muy atípica», aclara.

Una cultura de consumo

Enzo Maqueira exploró la cultura «rave» -o sea, el universo de las fiestas electrónicas-, en su novela Electrónica, que adquirió una lectura aún más profunda a partir de la tragedia de la fiesta Time Warp, donde murieron cinco jóvenes.

Al describir los efectos del Tuci o 2cb, el escritor explica: «Puede llegar a generar brotes psicóticos y una incomodidad muy fuerte que yo vinculo -ahí si- con los bajones de la cocaína. Cuando se empieza a poner mal, cuando empieza a cambiar la ecuación del período en el que estás arriba y en el que estás abajo. Se parece mucho al período en el que estás abajo. Hay una incomodidad difícil de describir que se vincula con sentirte paranoico, que puede incluir aumento de la temperatura corporal, de la presión arterial».

¿Cuáles son los factores culturales que explican la avidez por consumir «felicidad» sintética? Hay quienes hablan de la cultura del consumo y trazan paralelismos entre el incremento en el consumo de drogas sintéticas con el uso excesivo de psicofármacos. Para Maqueira, hay signos de época que explican, en gran medida, este fenómeno.

«Vivimos en una sociedad donde la aspiración a tener es la aspiración a ser. Es peligroso decir que es la droga de las clases altas, porque se aumenta el atractivo. Es muy peligroso,-reflexiona-. ¿Necesito realmente no parar? ¿Necesito sentirme eufórico? ¿Lo necesito realmente? ¿O estoy respondiendo a la demanda de un sistema de consumo exacerbado?

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