TREMENDO-LA HUMILDAD DE BENEDICTO XVI

Y continúo porque el mail salió de repente: el Papa señala a cada miembro de su comitiva, no les da la mano, el Presidente se la da, como luego, aunque no se ve porque el youtube termina, hará el Presidente con el Papa: cuando le presenta a los ministros y altos funcionarios de la RFA. Imagínense que jamás un obispo haría un desaire semejante al Papa, aunque disienta en algunos temas, in omnia caritas, o al menos, buena educación, y eso dudo que falte en ellos.

Podemos quedarnos tranquilos, no hubo nada tremendo. Y es necesario que eso quede claro porque, con la mejor buena voluntad, podemos construir una hagiografía que no responde a la realidad.

Va un recuerdo especial para JUAN PABLO II en otro aniversario de su fallecimiento.
Cordiales saludos, Norberto.
El 2 de abril de 2013 18:00, Familia Padilla <fliapadilla@fibertel.com.ar> escribió:

Estimados Jorge y todos:

La humildad de BXVI, efectivamente, es muy grande. Por eso el Papa Francisco le llevó el ícono de la Virgen de la Humildad que le había entregado el día anterior el Metropolita Hilarión de Volokolamsk, y así se lo dijo al explicarle el por qué de ese regalo.  Pero en cambio, no se trata de ningún desaire en el youtube, ampliamente difundido en su momento por quienes querían dejar mal al episcopado alemán. De qué se trata: recepción oficial en la residencia del Presidente Federal (que tuvo que renunciar al poco tiempo). El Papa le presente a su comitiva, se ve por ej. al cardenal Koch, que ha venido en el avión desde Roma. La mano del Papa es señalando a cada uno de los miembros de la comitiva,
El 2 de abril de 2013 14:05, Jorge Sánchez <jorsancas1945@yahoo.com.ar> escribió:

 

TREMENDO – LA HUMILDAD DE BENEDICTO XVI

 

Tremendo Video que ayuda a entender su renuncia.

 

En un viaje a Alemania, algunos Obispos y Cardenales, le niegan el saludo al Papa Benedicto XVI.

 

Vemos, al ahora Papa Emérito, con que humildad soporta esos gestos de quienes creen servir a Cristo.

 

Cuanta razón tenía Benedicto XVI al exclamar: «¡Cuanta soberbia y autosuficiencia hay dentro de la Iglesia!», refiriéndose a los que desde dentro no aceptan el Magisterio Eclesial y pretenden hacer una Iglesia a su manera.

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