Trata de personas o los esclavos del siglo XXI

La trata de personas es uno de los negocios más rentables del mundo y que sigue en aumento a pesar de que atenta contra los derechos más básicos de las personas. Esto es lo que denuncia Laila Mickelwait, manager de política pública de Exodus Cry, una organización norteamericana que lucha por la abolición de estos “esclavos del siglo XXI”. La experta se ha entrevistado con dirigentes de medio mundo para convencerlos de que la política debe velar (y legislar) por este numeroso y vulnerable colectivo en el que se encuentran las prostitutas. Mickelwait asegura que España es puerta de entrada de prostitución y denuncia que en nuestras calles es algo “muy evidente”.

-La trata de personas afecta a millones de personas en el mundo pero se conoce poco socialmente…
-Hay una falta de conocimiento de la situación, pero también hay una tendencia que está aumentando en todo el mundo a nivel de concientización.

-¿Por qué en España el nivel de concientización es tan bajo?
-En parte porque los medios de comunicación no le están dando importancia. En EE.UU. y en otros países hemos visto que a medida que los medios de comunicación han empezado a hablar de ello, se ha popularizado la problemática.

-¿Las condiciones de estos esclavos modernos son más duras que las de los antiguos?
-Sí. Es mucho más brutal y las causas están en que antes un esclavo era una propiedad que se tenía durante un largo período de tiempo y había un incentivo para mantenerlo. Ahora es reemplazable y más fácil deshacerse de él y eso hace que no importe que haya más brutalidad. Pero con esto no quiero decir que el modelo antiguo no fuera violento.

-La trata de personas es el segundo negocio más rentable del mundo. Esto complica su abolición…
-Es demasiado rentable… Los traficantes se dan cuenta que una cantidad de cocaína la puedes usar una vez, pero a una mujer la puedes usar un montón de veces durante una media de siete años. Es por eso, en tema de prostitución, que el modelo nórdico es eficaz: consigue crear un mal ambiente para toda la industria. El negocio consiste en conseguir dinero, y si ya no hay clientes que paguen ese dinero, se acaba el negocio.

-¿Cómo es el modelo nórdico?
-En Suecia se ve la prostitución como lo que es: violencia contra las mujeres, vulneración de los derechos humanos y de la igualdad de género y una barrera en la lucha contra el tráfico de personas. Cuando pusieron en práctica la ley vieron una mejora en las cuatro áreas. Y tanto la prostitución en la calle como el número de hombres comprando sexo bajó en un 50%. Muchas mujeres empezaron a buscar otros trabajos y ahora tienen el porcentaje más bajo de tráfico de personas en toda la UE.

-Pero este modelo persigue al consumidor y no al que está detrás…
-La ley contempla multas importantes para traficantes y proxenetas, pero no hay ninguna ley que por sí sola vaya a solucionar el problema de la trata de personas. Siempre habrá hombres que estarán dispuestos a arriesgarse y comprar. Si país tras país se fuera adoptando este modelo se podría crear una gran región en la que se cree un ambiente en el que los traficantes no tengan negocio. Si, por ejemplo, Europa Occidental adoptara en masa ese modelo eso haría que bajara mucho el tráfico de mujeres del Este. Lo que haría falta es una coordinación y cooperación internacional y trabajar las causas que subyacen al problema: la pornografía, la pobreza, la moralidad y la desigualdad de género. No podemos solucionar de golpe el problema pero cada país puede desempeñar su rol en toda esta lucha.

-Uno de los aspectos que se le objeta a la ley sueca es que ha quitado la prostitución de la calle y la ha mandado a la clandestinidad.
-Pero esto no está basado en ninguna investigación. En Noruega sí que hay evidencias de que tanto la prostitución en la calle como en lugares cerrados se ha reducido. Y la prostitución no puede esconderse de forma que los clientes no la encuentren. En Noruega los anuncios se redujeron un 30%.

-El caldo de cultivo de la trata de personas es vivir en una situación económica mala. ¿Con la crisis esto puede ir a peor?
-Obviamente. Pero también hay que tener en cuenta que la situación de pobreza es “mejor” que todo el daño psicológico al que se tiene que enfrentar una mujer bajo trata.

-Muchas veces la trata implica a muchos países porque la persona puede ir de un país a otro. ¿Esto no obligaría a una legislación internacional?
-Una coordinación internacional es necesaria. Un ejemplo: en Corea la prostitución es ilegal y en Australia es legal. Estuve hablando con políticos coreanos y están preocupados porque muchas mujeres coreanas van a Australia. El gobierno acusaba de atraer a las mujeres hacia Australia y por eso están discutiendo el tema. Pero también es cierto que cada país debe hacerse responsable de lo que hace. De todas formas, la investigación demuestra que si la prostitución es legal eso atrae mujeres de otros países. Y tienen más responsabilidad los países de destino que los de origen de las personas traficadas porque normalmente son países más ricos.

-¿Los esclavos del siglo XXI son invisibles para los gobiernos?
-Sí, muchas veces lo son por la presión del crimen organizado. También lo son por la situación de ilegalidad de las propias personas traficadas que no van a las autoridades por miedo. Pero aquí, en España, no son invisibles socialmente porque de hecho si abres cualquier periódico el 80% de los pequeños anuncios tienen que ver con la prostitución. Así que una forma de encontrar a personas traficadas es llamar a esos números. En España no es una población invisible porque hay 11.000 burdeles o prostíbulos a los que cualquier persona puede entrar.

-¿Qué podemos hacer los ciudadanos?
-Protestar y que la voz llegue a los legisladores porque les importa lo que dice la gente. También se debería tratar el tema en todos aquellos medios que comunican: el cine, el arte, en el periodismo. Pero no sólo hablar de trata de personas sino relacionarlo directamente con la prostitución: que la gente vea esa conexión y lo estrechamente relacionado que está con el tráfico de personas. Un ejemplo de esto es Escocia. La gente ha sido consciente y ahora pide que se legisle en contra de la prostitución.

-¿Usted por qué cree que hay que prohibir la prostitución?
-Al legalizarla se expande enormemente el mercado sexual y eso hace que tengan que venir más personas porque nunca hay suficientes para cubrir la demanda. El vacío legal abre todo ese mercado y todo ese tráfico. Si se ilegaliza la compra existe el elemento disuasorio porque más hombres deciden no hacer uso de los servicios y eso tiene como consecuencia que se favorece un ambiente poco propicio para estas organizaciones. Las estadísticas dicen que cuando la prostitución se hace legal siempre sube el porcentaje de organizaciones criminales y de tráfico de personas.

-Pero hay un porcentaje de mujeres que dicen que ejercen de manera libre. ¿Si se prohíbe no se vulnera su derecho?
-Ese porcentaje, que es pequeño, tiene una voz muy audible y fuerte que se oye más que el otro porcentaje que es mucho más elevado, pero que está bajo el control de la trama del tráfico y su voz no puede ser escuchada.¿Piensa que una mujer que está controlada por la mafia va a participar en una manifestación pidiendo que se ilegalice la prostitución? Nosotros luchamos para ser la voz de los que no tienen voz. Además, deberíamos colocar a los vulnerables en una situación de privilegio.

-¿Sin apoyo administrativo y social se puede salir de la prostitución?
-Es muy difícil y peligroso para alguien que está controlado por el crimen organizado salir si no tiene a dónde ir. Además, muchas mujeres no tienen documentación y entonces no pueden ir a las autoridades porque si van las consideran inmigrantes ilegales y, según el país en el que se encuentren, eso comporta una penalización u otra. Por eso también es importante que cuando se legisla haya toda una parte que vele por la persona traficada de forma completa, teniendo una visión integral de la víctima.

-Usted pone Holanda como ejemplo de que legalizar no mejora la situación de las prostitutas.
-Sí. Hay estadísticas sobre el tema. Está probado que haber legalizado la prostitución allí ha sido un mal experimento. Y la evidencia más clara es que el propio alcalde de Amsterdam ha reconocido que se les ha ido de las manos. Ahora mismo ha habido un aumento de organizaciones criminales porque la prostitución legal es un imán para el tráfico de personas. Y ese es el mayor ejemplo.

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