Trata de personas: esclavitud, indignidad y vergüenza

Gualeguaychú (Entre Ríos), 5 Jun. 12 (AICA)
Trata de personas

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El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, advirtió que la trata de personas es llevada adelante por “el crimen organizado, verdaderas mafias que operan impunemente con la complicidad corrupta de fuerzas de seguridad, funcionarios de la justicia, ausencia del poder político y tolerancia social”.

     “Nos hemos dejado conmover por historias concretas de niñas, niños, adolescentes y jóvenes secuestrados o llevados con engaño y sometidos con violencia para la explotación sexual, laboral o el tráfico de órganos”, precisó en su reflexión semanal, en la que hizo un balance del reciente encuentro de obispos de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que abordó esta problemática que indigna y avergüenza.

El prelado explicó que “en el caso de las niñas y jóvenes, una vez sometidas a cautiverio les retienen los documentos, las amenazan con fotos de sus familias para que no intenten escapar, las hacen adictas a algunas drogas para lograr la dependencia. Entre los primeros sometimientos las violan en forma reiterada, les cambian la ropa y el nombre para quebrarles la voluntad y que olviden su verdadera identidad. En algunas provincias —Entre Ríos entre ellas— hay lugares que llaman de “ablande” en los cuales realizan estas tareas”.

“Este drama no ocurre en una película de ficción o en otro continente. Está en nuestras ciudades y rutas. Las víctimas esclavizadas han nacido en nuestro suelo, estudiado en nuestras aulas, bautizado en nuestras capillas o parroquias…”, aseguró.

Al escribir esta columna, monseñor Lozano dijo sentir “un gran dolor y vergüenza al pensar que los ‘clientes’ de estos lugares también son vecinos y lugareños. Tienen mamá, esposa, hermanas, hijos. Tienen familia. El drama tiene su raíz en separar el sexo del amor; en aceptar que se pueda alquilar a una persona como si fuera un objeto para satisfacer los propios instintos enfermizos”.

Asimismo, criticó que “se escuchen a veces argumentos que pretenden justificar tamaña barbarie. El ‘alguien tiene que hacerlo’ es un discurso nazi y racista que termina afirmando que unos tienen más derechos que otros. Una locura y estupidez”.

El obispo gualeguaychense citó, además, algunos párrafos del documento elaborado por los participantes del Encuentro de Diócesis de Frontera, en el que expresaron su preocupación por:

* La desinformación, el desconocimiento y a veces la indiferencia, el silencio y aun la insensibilidad que existe en vastos sectores de la sociedad.
* La situación de vulnerabilidad en que se encuentran muchos niños, adolescentes y jóvenes, que los coloca en situación de posibles víctimas.
* La falta de acción de parte de algunas autoridades, aun frente a denuncias concretas.
* La corrupción que lleva a la complicidad de quienes tienen que luchar para detener este crimen, que debería ser declarado de lesa humanidad.
* Los resabios de la cultura machista que denigra y rebaja a la mujer. La demanda permanente de los ‘clientes’ del comercio sexual y la impunidad de estos prostituyentes que, con su demanda, sostienen este mercado criminal”.

Monseñor Lozano dijo, además, que “hemos constatado que hay municipios en los cuales los funcionarios se ‘pusieron los pantalones’ —sobran las comparaciones— y en cumplimiento con la ley no dan habilitaciones a este tipo de whiskerías o casas de sometimiento. Un claro ejemplo de esto es el caso de la provincia de Córdoba que acaba de sancionar una ley que prohíbe la instalación de esta clase de locales. En otros pesa más la billetera, la presión mafiosa o la indiferencia por el sufrimiento de estas hermanas nuestras”.

También destacó que los participantes de ese encuentro se solidarizaran “con la búsqueda de verdad y justicia que está llevando adelante Susana Trimarco, madre de Marita Verón, secuestrada, desaparecida y esclavizada desde abril de 2002 por una de estas redes mafiosas. Y en ella abrazamos a todas las madres que están en esta misma lucha”.

“Eduquemos a los varones en que ‘así no, ¡por favor!’ Eduquemos a los niños en el respeto a los derechos humanos de todas y todos”, concluyó.+

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