TRÁNSITO LÓPEZ – MEDICO FAMOSO

En los últimos años del siglo pasado, brilló en Montevideo un médico singular, celebrado por sus curas portentosas. Se llamó Tránsito López , y era un apuesto moreno, oficial del Ejército , protegido del general Máximo Tajes, de quien fue fiel servidor. Pero un día trueca su grado de mayor por el de médico ; y comienza una carrera como tal que lo hará famoso en poco tiempo. La verdad es que realiza curas asombrosas, con una técnica terapéutica muy particular, de su invención. A todo el mundo, Tránsito López le recetaba lo mismo : un poco de agua clara. Pero no un agua cualquiera: era preciso que antes pasara por sus manos de iluminado, para adquirir así facultades curativas maravillosas. Fue tal el éxito alcanzado con estos poderes, que todo Montevideo enfermo acude a su consultorio. Pronto hay que pedirle hora con meses de anticipación. Su casa estaba atestada de pacientes de todas las clases sociales. Hubo damas copetudas que, muy agradecidas por sus hazañas curativas, le organizaron una gran colecta para regalarle un espléndido coupé. Y allá salía don Tránsito en su carruaje tirado por caballos, a visitar a sus pacientes más acomodados. Se dice que el moreno acaparó toda la clientela disponible en Montevideo; sobre todo enfermos crónicos y achacosos, que vivían esperando perennemente alguna cura caída del cielo. Bastante tiempo duró el reinado de este “medico” de poderes tan milagrosos, hasta que de golpe, y no se sabe bien por qué , su estrella se eclipsó. Su clientela fue raleando; su consultorio se volvió desértico, salvo algunos pacientes muy pobres y crédulos que seguían teniendo fe en sus virtudes portentosas…

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