TRACIOS ,LOS GUERREROS DEL DANUBIO

Tracios, los guerreros del Danubio
A lo largo de los siglos los tracios se forjaron una reputación de combatientes indómitos y feroces. Pero también dejaron un legado artístico de excepcional valor, sacado a luz por los arqueólogos.

Considerados bárbaros por los griegos, los tracios fueron un
pueblo guerrero del Danubio. Pero también fueron artistas
refinados y poseyeron una muy rica mitología. En el año 46 d.C.
el emperador Claudio conquistó Tracia y borró a sus pobladores
del mapa. Afortunadamente, los arqueológos han ido sacando a
la luz sus asombrosos tesoros —Rogozen, Letnitsa,
Panagiuristhe —, la singularidad de sus pinturas murales
—Alexandrovo, Kazanluk—, tumbas como las de Golyama
Kosmatka o Sveshtari o el inmenso templo-fortaleza de Perperek
excavado en la roca y con una extensión similar a la Acrópolis
de Atenas. Ya en la Ilíada, Homero se extasió ante la belleza de
los corceles del rey tracio Reso, sus adornos de oro y plata, y
sus armas «propias de dioses». Los historiadores actuales
sostienen que los tracios fueron un pueblo no helénico, que a
partir del siglo XIV a.C. se localizaba en una zona comprendida
entre las islas del norte del Egeo (como podría ser la isla de
Samotracia) y las estepas del norte del Danubio. La mejor fuente
para conocer la vida de las diferentes tribus tracias es Heródoto.
El historiador relató costumbres tracias que le resultaron
extrañas, como que entre ciertas tribus el nacimiento era motivo
de tristeza y la muerte, de alegría. Incluso en la actualidad, los
tracios se nos presentan como un pueblo tremendamente
enigmático.

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