Tormentas de metano en Titán

Bajo las frías temperaturas de la mayor luna de Saturno, el metano cumple un ciclo atmosférico que guarda semejanza con el ciclo hidrológico terrestre.

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Titán, la mayor de las lunas de Saturno (5150 kilómetros de diámetro, mayor que el planeta Mercurio), es el único satélite en el Sistema Solar que cuenta con una atmósfera densa. Al igual que la terrestre, está formada mayoritariamente por nitrógeno, siendo el principal componente secundario el metano. Esta composición química es similar a la de la Tierra antes de la aparición de la vida. Ello hace que Titán revista un gran interés astrobiológico. La superficie de Titán es sin embargo estéril. A 1500 millones de kilómetros del Sol, las temperaturas en su superficie son gélidas, cercanas a los -180ºC. A esa temperatura el agua forma hielos de una dureza comparable al granito que conforman la mayor parte del paisaje. No obstante, es posible que en esta atmósfera se hayan formado algunos de los bloques esenciales para la vida, que habrían permanecido preservados en la fría atmósfera de este mundo durante la mayor parte de la historia del Sistema Solar.
Por debajo de la corteza helada, a 200 kilómetros de profundidad, los modelos más probables del interior de Titán predicen la existencia de un océano de agua líquida con amoníaco y metano. Este entorno, potencialmente habitable para formas de vida microscópicas (extremófilos), está siendo investigado en la actualidad; quizá sea similar al océano subsuperficial de Europa, uno de los satélites galileanos de Júpiter.

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