Todos contra Kodama, en un acto de desagravio a Bioy Casares

HONGOS

Incorregible o no, la Argentina es por lo menos un país extraño. Si no, cómo explicar el acto de desagravio a Adolfo Bioy Casares que ayer tuvo lugar en la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), de la que el propio Borges fue presidente. Este tipo de actos por lo general se dedican a los vivos, rara vez a un muerto; menos a uno como Bioy –fallecido hace ya 13 años- que goza de absoluta vigencia. Así lo explican las constantes reediciones de su obra (Emecé publicó este año el primer volumen de su obra completa) y los números de venta que lo sostienen o su irrevocable permanencia como material de lectura obligatoria en cualquier facultad de Letras.

Incorregible es María Kodama la viuda de Borges, que por sus declaraciones motivó este acto de desagravio. Cada vez que puede –desde la publicación póstuma de Borges, el diario en el que Bioy cuenta la intimidad y algunos detalles escabrosos de su relación con el autor de Ficciones– repite para quien quiera escucharlo que Adolfo Bioy Casares era un cobarde. Mejor dicho, que Borges decía que Bioy Casares era un cobarde. Se lo dijo a este cronista durante un homenaje en Alemania, lo repitió en Argentina ante otros medios y también en México frente a periodistas de agencias internacionales. Hace pocos días en Nueva York volvió a atacar a Bioy durante una entrevista con La Nación. Kodama fue todavía más lejos: si antes Bioy era un cobarde por no atreverse a criticar al peronismo, ahora además era un traidor. Y por si fuera poco “el Salieri de Borges”. “Borges, sólo elogia dos cuentos de Bioy, y esos cuentos fueron recontracorregidos por Borges. Eso Bioy no se lo perdonó nunca. Bioy es el Salieri de Borges”, sentenció Kodama. La noticia estalló en Internet junto con los comentarios. La también presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, dueña y albacea de los derechos del escritor, cuestionó además que Bioy publicara –también póstumamente- su propio diario privado en el que precisa algunas de sus aventuras extramatrimoniales “¿Eso es un hombre? Eso es un desecho humano para mí”.

Tres días después de la aparición de la entrevista, el presidente de la SADE publicó una carta de lectores en La Nación rechazando los dichos de Kodama. Pero no fue suficiente. Tal vez porque a las autoridades de la SADE que convocaron al acto no los une el amor, pero sí el espanto: el espanto por Kodama. El presidente de la SADE, Alejandro Vaccaro es además de biógrafo, el dueño de la colección privada de Borges más grande de la Argentina. Kodama lo ha acusado de vender falsos manuscritos de Borges. La misma acusación recayó sobre Roberto Alifano, último secretario privado de Borges y otro de los expositores en el acto. Sobre Alifano también recayó una denuncia que la Justicia desestimó por utilizar el nombre de Proa -la revista que fundó Borges- para su propia revista y editorial.

María Esther Vázquez, ausente ayer, amiga y autora de varios libros en coautoría con Borges, no tiene mejor con relación con Kodama, que cada vez que puede y con pocos eufemismos sugiere que el rencor que le prodiga Vázquez proviene del despecho, porque  Borges la eligió ella.

A las 18.20, en el primer piso de la enorme casona de Uruguay 1371 que perteneciera a Leopoldo Lugones, comenzó el acto de desagravio. Frente a una sala colmada, estaban sentados Vaccaro, Alifano y Nélida Pessagno, vicepresidenta de la SADE.

“Queremos convertir un acto negativo en algo positivo”, empezó Vaccaro antes de leer las adhesiones que le hicieron llegar. Alifano eligió recordar que la amistad y el trabajo en colaboración entre Bioy Casares y Borges duró 56 años. “Estas palabras hay que tomarlas de quien vienen, de una señorita que lo acompañó a Borges, que fue un poco su enfermera y que tiene intereses económicos”.

Para defender a Borges, Pessagno ensayó un alegato de Antonio Salieri (que en realidad era un músico notable). “La injuria es el único recurso que les queda a quien no saben manejar sus emociones. Borges no puede ser propiedad de nadie”, sentenció para contestar a Kodama, que también había dicho que Borges le pertenecería hasta el día del Juicio Final.

Vaccaro retomó la palabra al final del brevísimo acto y recordó que Lucila Frank, la nieta de Bioy Casares, le dijo que su familia ya estaba acostumbrada a los agravios de Kodama. También evocó a Daniel Martino -editor  de Bioy Casares- que sostiene que Kodama no existe y por lo tanto no puede contestarle. “Nosotros tenemos la obligación de salir al cruce. Kodama se queja de que Bioy pone en boca de Borges cuando Borges ya no está en este mundo y ella hace lo mismo cuando ella dice que Borges le decía que Bioy era un cobarde”, cerró antes de pedir un aplauso para la memoria de Bioy Casares.

Nadie hace más por “sus enemigos” que la propia Kodama, que nunca pierde la oportunidad de nombrarlos en las entrevistas o en los Tribunales. Algo parecido hace la SADE, que por cierto no juzgó conveniente un acto de desagravio cuando el entonces jefe de gabinete presidencial Aníbal Fernández dijo en 678 que Bioy y su esposa Silvina Ocampo mantenían una relación incestuosa con su sobrina, algo que Kodama volvió a sugerir en la polémica entrevista, que ayer se repartía a cada uno de los asistentes.

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