Todo sobre Tunez

Todo sobre Tunez… La capital de Túnez situada al fondo de un amplio golfo, a continuación de la laguna del Behira o mar pequeña, unida por un canal al antepuerto de La Goulette, la ciudad se extiende por la llanura costera y las colinas que la rodean.

A continuación, Todo sobre Tunez: 

Al este, se dibuja la silueta de la medina; al norte, la masa verde del Belvedere, y al suroeste, el cerro del cementerio de Jellaz.

La medina es el centro de la ciudad de Túnez: un grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos, llenos de densos olores y colores, bulliciosos y activos centros de comercio y trueque, un sinfín de productos en oferta que van desde la marroquinería hasta el utensilios de plástico, desde la mejor filigrana hasta la hojalata, del gran bazar de souvenirs para el turista hasta el minúsculo taller de artesano.

Nada más franquear la puerta de Francia, llamada antiguamente puerta del Mar, comienza la ciudad moderna, atravesada por la gran avenida Bourguiba, cuyos edificios de estilo colonial de principios de siglo contrasta vivamente con la arquitectura de lo que vino a llamarse la ciudad de los indígenas.

La ciudad de Túnez es, sobre todo, la capital donde vive casi una décima parte de la población total del estado y casi un 30 por ciento de la activa, el lugar donde se concentra gran parte de la actividad productiva, además de todas las funciones políticas, administrativas y culturales. El crecimiento de la economía tunecina en las últimas décadas queda reflejado en el caos del desarrollo urbanístico de la periferia, donde las contradicciones sociales del país toman un valor casi emblemático de los problemas del Túnez moderno.

De origen más antiguo que Cartago, Túnez, ciudad de la tribu de los maxitanos, cedió a un grupo de disidentes fenicios de Tiro el terreno del que surgiría después la metrópoli púnica. Con el rápido desarrollo de Cartago y la anexión de los territorios adyacentes a la misma entre el 480 adC y el 450 adC, Túnez fue una de las primeras ciudades en pasar a la dominación púnica. Desde ese momento su historia pasó a depender directamente de la de Cartago, sufriendo con ella todas las consecuencias de las guerras que iba entablando por el Mediterráneo.

Conquistada por Agatocles en el 310 adC, sirvió durante tres años como base de las campañas de Siracusa en África; en el 256 adC fue ocupada por Atilio Régolo más tarde cayó en manos de mercenarios rebeldes, fue atacada desde el 208 adC. al 202 adC por Escipión y por último destruida, como Cartago, al final de la tercera guerra púnica (146 adC). Se reedificó rápidamente, no volvió a tener importancia hasta que Augusto reconstruyó Cartago; más tarde fue sede episcopal de la Iglesia de África.

La definitiva destrucción de Cartago por parte del emir Hassan ibn al-Numán, marcó el comienzo del renacimiento de Túnez, que pronto se convirtió en la segunda ciudad de lfrigiya, después de Kairuán; si bien lbrahim prefirió volverse a asentar en Rakada, Túnez siguió desarrollándose. Primero con los fatimíes y los ziríes (909-1048), luego con los jorasaníes (1059-1160), los cuales, crearon allí un pequeño reino independiente. Los almohades la erigieron definitivamente en capital (1160), pero fue con la dinastía hafsí (1230-1574), llegando a contar con 100.000 habitantes.

Su desarrollo cultural y religioso superó incluso al de Kairuán, y no se puede hablar de esta época sin mencionar al menos al historiador y filósofo lbn Jaldún, nacido en la ciudad en 1332. Túnez se fue convirtiendo en el mayor centro comercial del Maghreb, siendo visitada por mercaderes procedentes de todo el Mediterráneo.

A partir de 1270 un tratado estipulado con Francia determinó que los cristianos establecidos en Túnez viviesen en la ciudad en plena libertad, pudiendo construir sus propias iglesias y desarrollar sus actividades comerciales. A comienzos del siglo XVI León el Africano describió Túnez como una de las singulares y magníficas ciudades de África.

A partir del siglo XV, Túnez y otras ciudades-estado del norte de África comenzaron a recibir la influencia de España, convirtiéndose en una serie de protectorados y estados vasallos de ésta.

En 1534 fue atacada por los piratas turco-argelinos de Jair ad Din Barbarroja, que la tomaron por sorpresa. El hasta entonces sultán de Túnez, Mulay Hassán, se refugió en la Corte de Carlos V y le pidió que le devolviese su ciudad.

A resultas de ello, las fuerzas imperiales invadieron Túnez con éxito en 1535, que volvió a configurarse como un estado vasallo de España hasta su nueva captura por los otomanos en 1574. No obstante, a partir de 1591 la dominación otomana se convirtió en puramente nominal y sus gobernantes se entregaron a la piratería en el Mediterráneo, lo que ocasionó varias expediciones de castigo europeas en los siglos posteriores.

Los franceses se anexionaron Túnez en 1881 y la retuvieron hasta 1956. Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en uno de los principales escenarios de la guerra en África, ya que fue ocupada por las fuerzas del Eje en noviembre de 1942. Éstas no serían expulsadas hasta mayo de 1943, siendo la última ciudad africana que controlaban.

Tras la independencia del país, Túnez se convirtió en su capital. Entre 1979 y 1990 acogió la sede central de la Liga Árabe, y entre 1982 y 1993 fue también la sede de los cuarteles generales de la Organización para la Liberación de Palestina y el refugio de su líder Yasser Arafat.

Éste último edificio fue bombardeado por la aviación israelí en 1985, muriendo en el mismo 60 personas y siendo la última acción de guerra vivida por la ciudad.

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