Todo sobre Perú

El Perú  es un país situado en la parte central y occidental de Sudamérica, frente al Océano Pacífico, el cual baña más de 3000 km de sus costas.

Limita al norte con Ecuador y Colombia, al este con Brasil, al sureste con Bolivia y al sur con Chile. Esta ubicación geográfica le da al Perú facilidades de poder ejercer influencias políticas, económicas y geopolíticas. Su Estado es la República del Perú.

Es un país multiétnico, con una extraordinaria riqueza cultural, natural y arqueológica, considerado entre los países poseedores de una gran megadiversidad. Sus recursos animales, vegetales y minerales hacen del Perú un país con un inmenso atractivo para inversiónistas y turistas.

En los últimos diez años las inversiones privadas han redefinido notablemente este ancestral país y se espera que en las próximas décadas, su estabilidad macroeconómica, social, política y religiosa, fortalezca e incremente el flujo de inversiones destinados principalmente a las exportaciones.

Con la firma de tratados de libre comercio con Chile, Mexico, Europa, Japón, China, India, y los Estados Unidos, el Perú habrá logrado articular una expansión hacia más del 60% del mercado mundial, se espera que los niveles de producción industrial y con valor agregado tengan importantes incrementos en los próximos años fortaleciendo con ello los niveles de empleo y consumo e incrementando el ingreso por persona.

El Perú es conocido mundialmente como cuna del Imperio Inca que con más de 20 millones de habitantes y una extensión territorial de más de 1 millón de kilómetros cuadrados, sorprende hoy en día por sus grandes logros obtenidos por esta civilización. Es la sede de la Comunidad Andina y fue sede pro tempore de la Comunidad Sudamericana de Naciones, aunque la secretaría de ésta recae actualmente en Brasil.

Alrededor de 17.500 adC, los primeros hombres llegaron a lo que actualmente es territorio peruano, bastante tiempo después de que los primeros humanos, recolectores y cazadores procedentes del Asia, cruzaran el Estrecho de Bering. Esta fecha se basa en los restos de Paccaicasa, en la cueva de Piquimachay (Departamento de Ayacucho).

Se han encontrado vestigios del origen de la agricultura americana en la «Cueva del Guitarrero» en Yungay, Ancash de hace 12,600 años (10,600 AC), de poblaciones en la La Libertad de doce mil años de edad y en Tacna de hace once mil años. Hacia el final de la última glaciación estos primeros pobladores comenzaron el lento proceso de domesticación de la biota local y consecuentemente a reunirse en tribus y aldeas.

A mediados del tercer milenio adC se instauraron las primeras ciudades-estado de régimen teocrático. De esta época son las culturas Caral, Vicus, Virú, Chavín y Paracas.

A finales de este período la Chavín prevaleció sobre las demás, hasta que decayó su influencia y se incentivó el desarrollo de Estados más amplios en la base de nuevas culturas locales como Mochica, Lima, Nazca, Wari y Tiwanaku. Estas dos últimas lograron absorber a las demás por un largo período.

Con la decadencia de Wari y Tiwanaku hacia fines del siglo IX se reactivó la producción cultural regionalista (como Chimú) con el desarrollo de Estados con mayor territorialidad. De entre estos señoríos destaca el de los incas. En el siglo XV, el Imperio Inca anexó todos los pueblos andinos entre los ríos Maule y Ancasmayo, alcanzando un área de cerca de 3.000.000 km², lo que hoy es gran parte de los territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Su capital fue el Cusco, ubicada en la sierra peruana. Además de por su poderío militar, destacaron en arquitectura, construyendo magníficas estructuras como la ciudadela de Machu Picchu.

A mediados del siglo XVI, las tropas encabezadas por Francisco Pizarro, conquistaron este imperio para España, y poco tiempo después se estableció el Virreinato del Perú, que en un inicio abarcó un territorio desde lo que hoy es Panamá hasta el extremo sur del continente. Este virreinato fue el más importante en América por su abundancia de oro y plata, los metales más apreciados en esa época por los conquistadores. En virtud de la importancia del Perú, los españoles embellecieron, fortificaron y desarrollaron la capital del Virreinato, la llamada Lima, Ciudad de los Reyes, hasta el punto de que hoy en día sigue siendo una de las ciudades más notables de América del Sur. El comercio de esta parte del mundo se centraba en el puerto de Callao.

Fue en Lima donde se creó la Universidad de San Marcos en 1551, la primera en América, nombrada por ello decana de América por los reyes de España. Durante esta época ser virrey del Perú constituía un grandísimo honor, hasta el punto en que para un máximo dignatario el ser trasladado desde Nueva España al Perú equivalía a un ascenso.

En 1821, el movimiento dirigido por el general argentino José de San Martín declaró la independencia e instauró la República Peruana. Cabe señalar que algunos peruanos, beneficiados por el comercio con la metrópoli, estuvieron en contra de la secesión y lucharon junto a los realistas en contra de las tropas libertadoras.

En 1824, el general venezolano Simón Bolívar logró vencer militarmente a las tropas realistas que quedaron afincadas en la sierra sur y la firma de la capitulación española que reconoce la independencia peruana. Este objetivo se logró en las batallas de Junín (6 de agosto) y Ayacucho (9 de diciembre). Bolívar fue declarado presidente por la Asamblea Constituyente y éste a su vez emitió una Constitución «Vitalicia» que paradójicamente fue la más corta que tuvo el Perú.

Los primeros años de independencia se desarrollaron entre luchas caudillescas organizadas por los militares para alcanzar la Presidencia de la República.

Entre 1836 y 1839, se conformó la Confederación Peruano-Boliviana, disuelta luego de la derrota de Yungay en medio de un conflicto armado con Chile. Después de esta disolución, los caudillos continuaron en su lucha hasta el gobierno del mariscal Ramón Castilla, quien reestructuró y ordenó el Estado. Durante el gobierno de José Balta, se inicia una época fugaz de bonanza económica por la exportación del guano de las islas del litoral.

En 1865, España lanza una soberbia expedición de reconquista, la gran flota española compuesta por 4 grandes buques de línea y la fragata blindada «Numancia», transportes y otras unidades menores, el objetivo de esta expedición era la reconquista del Perú, ante tal soberbio acto de guerra, tanto Chile como Ecuador, deciden apoyar a Perú para su defensa, y mientras la escuadra española bloqueaba los puerto de Callao y Valparaíso, la flota aliada se apostaba en la isla de Chiloé, al sur de Chile.

En tanto la corbeta chilena Esmeralda capturó la goleta Covadonga en la batalla de Papudo y la escuadra aliada rechazó el ataque hispano en el combate naval de Abtao, llevaron a los españoles de desistir de su imperialista actitud, no antes de causar el mayor daño posible, Bombardeando el indefenso puerto de Valparaíso, y destruyendo más de la mitad de la flota mercante chilena, posteriormente se atacó el Callao, pero sus grandes fuertes, pusieron en graves apuros a la flota española, que debió retirarse y dejar las aguas sudamericanas.

En 1879, Chile declaró la guerra al Perú, que intervino en un problema de impuestos entre Bolivia y Chile. Esta declaratoria de guerra, devino en lo que hoy se conoce como guerra del Pacífico y que se desarrolló entre 1879 y 1883. La guerra del Pacífico se desarrolló en varias etapas, correspondiendo la primera a la campaña naval y que culmina el 8 de octubre de ese año con el combate naval de Angamos, en donde se inmoló el almirante AP Miguel Grau Seminario, héroe máximo de la Marina de Guerra del Perú.

Luego del combate naval de Angamos, Chile, con dominio del mar y libre sus abastecimientos de la amenaza que representaba la escuadra peruana, da inicio a la campaña terrestre de la guerra con una importante ayuda financiera y logística de Alemania. Esta comienza con el desembarco de Pisagua y se desarrollará durante cuatro largos años, en los que se capturan las ciudades de Iquique, Arica, Tacna y la guerra es llevada hasta la misma capital Lima, después de las batallas de Chorrillos y Miraflores, hasta la última batalla de Huamachuco, en donde se firma el Tratado de Ancón que pone fin a las hostilidades.

Luego de la Guerra del Pacífico, se inició un período de «Reconstrucción Nacional» que fue de una relativa calma y que terminó con el gobierno de Augusto B. Leguía, quien fue elegido irregularmente por tres periodos consecutivos, lapso conocido como el oncenio de Leguía. La época contemporánea tuvo como protagonistas principales a los golpes de Estado y una galopante inestabilidad económica que llevó al país a una crisis social y económica inédita. En este periodo aparecieron grupos terroristas de inspiración comunista que pretendían instaurar un nuevo Estado, como Sendero Luminoso y el MRTA, que trajeron consigo la muerte de miles de personas e importantes pérdidas materiales.

A finales de los década del 80, durante el gobierno de Alan García Pérez, el Perú entró en una fuerte crisis económica debido al descontrol del gasto fiscal, la consiguiente hiperinflación -que llegó a un máximo de 7.649% en 1990- y a la interrupción de las relaciones comerciales con el exterior ante la negativa a pagar la deuda externa. A partir de los años 90, se inició la recuperación económica mediante una drástica política de shock económico, lográndose la captura de los líderes principales de los grupos terroristas, lo que redujo notablemente su accionar.

El 5 de abril de 1992 el presidente Alberto Fujimori disolvió el Congreso de la República del Perú, desatando la Crisis constitucional de 1992 pero al mismo tiempo iniciando reformas estructurales que le devolverían al país la paz interna y social e impulsarían un crecimiento económico inuscitado. Tras diez largos años en el poder y con una popularidad de más del 60% Fujimori renuncia a su puesto de presidente y hace un llamado a nuevas elecciones en las que él no se presentaría por ser su presencia «un obstáculo para la democracia en el país» como lo dijera textualmente en un mensaje a la nación a días de transmitirse un vídeo en medios de comunicación que mostraban a su asesor y brazo derecho en materia de seguridad, Vladimiro Montesinos, entregando miles de dólares a un congresista de oposición para que apoyara a la bancada oficialista en diversos temas.

Luego Fujimori renunciaría definitivamente a retornar al Perú durante un viaje por Japón y el Asia a fines del 2000, afirmando ser el blanco de posibles atentados por grupos radicales de izquierda y desde el mismo ejército por facciones que apoyaban a Montesinos.

EL Congreso elige entonces como presidente interino al señor Valentín Paniagua quien lleva adelante un proceso limpio de elecciones democráticas siendo elegido en las elecciones del 2001 Alejandro Toledo Manrique como presidente por un período de cinco años. Toledo inicia una campaña internacional para extraditar a Fujimori desde Japón a pesar que durante los últimos diez años Toledo había sido uno de los más férreos defensores de Fujimori por las medidas que éste tuvo que tomar en un momento de suma agitación, violencia y crisis económica.

Es por ello que Toledo se caracterizó por una continuación y profundización del modelo económico gestado por Fujimori, y aunque no tuvo la intensidad, el carácter, y la decisión que el ex-presidente tuvo para acercarse al pueblo, el crecimiento económico y la estabilidad social hizo que Toledo terminara su gobierno con una muy buena aceptación social y pudiese transeferir la presidencia democráticamente a Alan García Pérez para asumir por segunda vez como Presidente Constitucional de la República.

En 2006, fueron elegidos un nuevo congreso, los representantes al parlamento andino y el ex presidente Alan García Pérez -para el cargo presidencial- el mismo que asumió el 28 de julio del mismo año, y será el jefe de estado para el período 2006 – 2011.

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