TIERRA Y AGUA-LAVOISIER

Tierra y agua: 1764-1770 Marco Beretta

Con una actividad científica ecléctica y multiforme, Lavoisier logra entrar en la prestigiosa Academia de las Ciencias y comienza a criticar el concepto, de origen alquimista, de la transmutación.

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El 26 de julio de 1764, Lavoisier se licenció por la Sorbona, convirtiéndose a los pocos meses en abogado. A diferencia de su progenitor, que había cultivado intereses filosóficos, Antoine Laurent no ejerció nunca la profesión; se valió del título solo para entrar en la administración pública. Para quien quisiera abrirse camino en las ciencias, como siempre estuvo claramente en la mente de Lavoisier, la Academia de las Ciencias de París representaba el punto de llegada más ambiciado y prestigioso. Fundada en 1666 por voluntad de Colbert, el capaz ministro de Luis XIV, la institución parisiense seguía los pasos, con pocos años de diferencia, de la Academia del Cimento de Florencia (1657-1667) y de la Royal Society de Londres, fundada en 1660.
La organización institucional de la investigación científica fue, por tanto, una adquisición tardía. Había transcurrido casi un siglo desde la revolución astronómica de Copérnico y Galileo cuando nacieron las primeras instituciones destinadas a promover la investigación científica. Con anterioridad a tan importante innovación, los científicos disponían de solo dos posibilidades para desarrollar más o menos tran­quilamente sus investigaciones. La primera estaba constituida por la enseñanza universitaria; la segunda, por el patronazgo generoso de príncipes y soberanos. Galileo, por ejemplo, disfrutó de ambas opciones: enseñó en los ateneos de Padua y Pisa, y consiguió el cargo de filósofo de la corte de los Medici en Florencia.

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