SUCELLUS

No conocemos ninguna inscripción dedicada a Sucellus en la Península Ibérica pero sí tenemos sin embargo imágenes sobre su aspecto y atributos, hallados en lugares tan dispares como el centro de Portugal, Mérida, Azaila (Teruel), Ampurias y Almería, es decir, en zonas tanto célticas como íberas. El origen de esta divinidad lo encontramos en la Galia así que podemos suponer que su culto fue importado por los celtas hispánicos, al igual que pasó con el de Taranis o el de Epona. Las figuras identificadas con Sucellus aparecidas en Hispania se muestran barbudas, cubiertas con una piel de lobo y un martillo en la mano, atributos de la divinidad. Sabemos, además, que los heraldos celtibéricos se cubrían con una piel de lobo cuando iban a entregar sus mensajes. Es probable que Sucellus sea una de las representaciones de una divinidad indoeuropea relacionada con la soberanía, el rayo, el trueno, el roble y la encina, etc… siendo sus compañeros el celtibérico Candamio, el nórdico Thor, el heleno Zeus y el romano Júpiter, entre otros. García y Bellido lo hace descender del latino Sylvannus, dios de los bosques y la vida salvaje, o incluso con la figura del Dis Pater. En este sentido, también podríamos relacionarlo con el lusitano Endovelico.

 

Teniendo en cuenta además el carácter funerario y psicopompo del lobo, podemos darle a Sucellus una función de ultratumba en cuanto a los guerreros. ¿Podría ser Sucellus quien guiase a los guerreros muertos hasta el mundo de ultratumba? Existen representaciones en la Península Ibérica en la que lobos con las fauces abiertas devoran literalmente la cabeza de un guerrero. Para los celtas, el alma estaba en la cabeza y no en el corazón, así que esta imagen es bastante simbólica. En cuanto a esto, encontramos en Ávila, en tierras vettonas, un santuario dedicado al dios Vaelico, a quien se identifica también con el lobo y que quizá tuvo muchas semejanzas con Sucellus.

 

En Braga, Portugal, ha aparecido la figura de Sucellus acompañado de una divinidad femenina, Nantosuelta (significa “arroyo, curso de agua”) con la que se le ha relacionado también en ámbitos extrahispanos en base a diversas imágenes halladas en diferentes excavaciones. Nantosuelta aparece sosteniendo en su mano una pátera o algún tipo de recipiente para hacer libaciones y acompañada de un ave (¿un mirlo?), aunque hay algunos estudiosos que afirman que no es una diosa sino que se trata de un sacerdote. La piedra, en cualquier caso, está desgastada y los rasgos de la cabeza no se aprecian bien como para poder decir algo definitivo al respecto.

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