Sistema Logosófico de Educación

El Sistema Logosófico de Educación está formado por los diversos Colegios Logosóficos del mundo, cuyas acciones se apoyan en dos pilares: la enseñanza de contenidos curriculares (la enseñanza escolar, definida por la legislación de cada país o ciudad) y el trabajo pedagógico de la formación del estudiante para la vida, apoyado por la concepción logosófica. Esta nueva y original línea pedagógica ha atraído la atención del ambiente educativo por la originalidad de sus principios y por los resultados obtenidos en el encauce de la formación mental, moral y espiritual de niños y adolescentes. En los Colegios Logosóficos existe un ambiente de afecto y respeto, donde se busca el cultivo de valores esenciales para la vida de sus alumnos, en estrecha integración con las familias. El Sistema Logosófico de Educación cuenta actualmente con varias unidades en Argentina, Brasil y Uruguay.

Misión

Ofrecer a la infancia y a la juventud, a través de la pedagogía logosófica, un amparo y un saber que favorezcan el desenvolvimiento pleno de sus aptitudes físicas, mentales, morales y espirituales, formando las bases de una nueva humanidad, más consciente de su responsabilidad frente a la propia vida, a la sociedad en que vive y al mundo.

Pedagogía Logosófica

La Pedagogía Logosófica, que se basa en la Logosofía, tiene como objetivo la formación biopsicoespiritual de los estudiantes, teniendo en vista el desarrollo natural de su vida consciente. Basado en el método psicodinámico dado a conocer por la Logosofía, propicia el cumplimiento de los dos fines de la existencia humana: evolucionar conscientemente y constituirse en un servidor de la humanidad.

El Método Logosófico en la acción educativa

Algunos de los aspectos esenciales del método logosófico en la acción educativa:

La realización, por parte del educador, del proceso de evolución consciente establecido por la Logosofía, convirtiéndose así en un ejemplo de lo que enseña.

La vinculación sensible entre docente y discente, a través del cultivo del afecto, principio fijador de las relaciones humanas.

La formación de un ambiente donde se cultivan cualidades morales y éticas como respeto, alegría, disciplina, tolerancia, ayuda sincera, libertad y estímulo al saber, al anhelo de ser mejor y a la práctica constante del bien.

El ofrecimiento de estímulos naturales y positivos, indispensables para la formación del carácter.

La acción conjunta e integrada del hogar y la escuela como instituciones educativas básicas.
Para saber más, visite uno de los sitios del Sistema Logosófico de Educación.

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