Siria, el país que no puede salir del infierno

Un conjunto de investigadores y especialistas en Oriente Medio debatió en la UNTreF sobre la situación política, económica y social de las últimas revueltas pro democracia.

Creo que las poblaciones árabes ocupan, junto con el pueblo griego, el primer lugar en la vanguardia de la lucha para vivir en libertad y justicia social. Estamos analizando países que, tradicionalmente desde la perspectiva occidental, fueron considerados como ‘no capaces’ para llegar a la democracia”, dijo Aníbal Jozami, rector de la Universidad de Tres de Febrero (UNTreF) al abrir el tercer seminario internacional Primaveras árabes: estado de situación y perspectivas sudamericanas que se realizó recientemente en el Centro Cultural Borges.

La situación política, económica y social en Siria, la crítica a las lecturas orientalistas, el futuro del caso sirio a la luz de Libia y Egipto, el papel de la Liga Arabe y de Naciones Unidas así como la visión occidental sobre Oriente fueron los temas que se abordaron en el seminario: “Yo creo que esta jornada contribuye a brindar más información sobre lo que ocurre realmente en Siria. Es interesante confrontar las ideas. Desgraciadamente este debate no existe en mi país, solamente existe el debate de las armas que da lugar a cientos de víctimas sirias, todas sirias”, dijo a Ñ el economista, sociólogo y politólogo sirio Salam Kawakibi.

Según datos extraoficiales, los muertos en Siria superan los 5 mil y los heridos se contabilizan entre 12 y 14 mil. “Todos los días aparecen fosas comunes, todo lo que ocurre es a puertas cerradas y a nivel clandestino. Cada vez más se suman ciudadanos al Ejército Libre de Siria (ELS). El régimen aumenta la represión y los niveles de violencia son intolerables”, agregó el académico.

Durante su ponencia “Primaveras Arabes y la situación en Siria”, Kawakibi señaló que la gente que apela a un cambio pacífico es la que más sufre la represión porque desde el punto de vista de los dictadores, son los más peligrosos: “Recurrir a las armas mantiene a la dictadura en su lugar porque ella sabe que va a tener que confrontar militarmente entonces conoce cómo actuar en este tipo de contextos pero lo que no saben es cómo manejarse en situaciones pacíficas, no proponen soluciones que no sean violentas”.

En cuanto a la relación entre Siria y Libia, el investigador dejó en claro que no hay similitudes entre las dos naciones porque sus historias son muy diferentes: Siria tuvo elecciones democráticas en los años 40 y 50 y una sociedad civil activa como resultado del multipartidismo. Pero, tal vez, la gran diferencia radique más en sus escenarios geopolíticos que en sus tradiciones políticas: “Tenemos a Israel como vecino y su estabilidad es más importante para Occidente que la vida de miles de seres humanos en Siria o en otras partes. También está la cuestión de Irak, donde la situación es muy negativa y el empeoramiento en Siria puede sembrar el caos en toda la región, entonces el manejo de la cuestión siria es muy complicada”.

Luego de finalizar su intervención, Kawakibi resaltó la necesidad de informar correctamente lo que ocurre en su país, sobre todo a los ciudadanos sirios que residen en Argentina: “los argentinos de origen sirio piensan que es una guerra de origen religiosa, contra las minorías y que son los salafistas quienes están encabezando la oposición; sin embargo los principales líderes de la oposición son cristianos y sarahuitas”.

Según datos oficiales, los árabes conformaron la tercera corriente inmigratoria en la Argentina luego de los italianos y los españoles. Actualmente se estima que unos 3.500.000 inmigrantes y descendientes viven en el país. La mayoría de los árabes que emigraron a América eligieron Brasil, la Argentina y, en menor medida, Uruguay para asentarse.

En la segunda mesa orientada a los análisis comparados, el profesor e investigador de la UNTreF Hamurabi Noufouri expuso su trabajo sobre las críticas a las lecturas orientalistas, basadas en los falsos prejuicios que Occidente sostiene en relación a Oriente: “Hay una forma de construcción del otro a través de lo que le falta para parecerse a nosotros, es una matriz de pensamiento que expulsa al Islam y a los árabes del ‘nosotros deseable’ y de la civilidad respetable”. A partir de notas periodísticas y obras clave de grandes pensadores argentinos como Sarmiento en Recuerdos de Provincia, Noufouri señaló los adjetivos descalificativos con los que históricamente se ha nombrado a los árabes: “beduinos”, “sumisos” y “con falta de voluntad para ser libres”.

El impacto de las Primaveras en los ciudadanos árabes israelíes fue otra de las cuestiones que se trataron en el seminario. La profesora de la UNTreF Susana Brauner, junto a Efraim Davidi de la Universidad de Tel-Aviv y de Ben Gurión, llevó adelante una investigación en la que se identificó que la conflictividad entre el mundo árabe y el israelí aumentó luego de la Guerra de los Seis Días. De la minoría árabe en Israel, un 76 por ciento apoya a los rebeldes, mientras que sólo un 18 por ciento apoya a Assad y al régimen sirio.

La jornada finalizó con la misión cumplida: descorrer el velo de la superficialidad para comprender, con informaciones de primera mano, lo que está sucediendo en Oriente Medio. En palabras de Kawakibi: “La solución es llegar a una negociación entre los sirios que crean en el futuro de su país porque desgraciadamente el poder demuestra que lo que le interesa no es el porvenir de la nación sino mantenerse allí. Occidente pidió que Siria radicalizara su discurso, solicitó a la oposición que ampliara sus filas y después la dejó sola. Un pedido de ayuda humanitaria a las víctimas de la pobreza fue visto como un pedido de intervención militar”.

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