SERGIO BERGMAN

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Estimados amigos:

 

Ante tanto relato, tanta “ficción”, compartimos una reflexión como cada domingo.

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Ser reales

 

Ser reales es darle a nuestro camino una entidad de realidad. No en el discurso, no en la declaración ni en el papel, sino en la existencia. Lo real es lo que hacemos. Y eso que hacemos es lo real de lo que somos.

 

Ser reales es poner nuestros atributos en juego en el mundo que nos rodea. Es contrastarlos con la realidad. Pensemos , para tomar un ejemplo, en la libertad. Imaginemos que, como parte de mi desarrollo espiritual, me dedico a meditar. Durante esos momentos de intimidad y de soledad con mi ser, los grados de mi libertad se vuelven casi infinitos. Pero una vez que logro desplegar toda la potencia de ese valor, llega el momento de traducirlo en virtud, y para ello necesito transformarlo en un plan de acción. Y ese plan de acción está inscripto en la realidad, y escapa, por lo tanto, a mi voluntad.

 

Mi voluntad no es inocua, desde luego. Con ella puedo cambiar cosas, movilizar energías y corregir el rumbo si hace falta. Pero laslimitaciones a ese plan de acción que anida en mi espíritu y en mi mente no las pone mi voluntad, sino justamente el mundo real. Y la realidad, se sabe, es obstinada y contundente en sus imposiciones. Nos da libertad, sí. Pero no una libertad infinita. Nos permite ser responsables. Desde luego, pero no todo el tiempo. Admite que pongamos de manifiesto nuestra creatividad. Por supuesto, mas no entodo.

Lo que debemos aplicar, entonces, es lo que yo llamo proceso de calibración.

 

Volquemos esta idea sobre la noción de originalidad, a modo de ejemplo. No podemos ser originales en todo lo que emprendemos o transitamos. Hay que elegir, porque lo real nos pone un límite. Las condiciones materiales de nuestra existencia son muchas veces una línea que no podemos cruzar. Por eso tenemos que hacer una selección y optar en qué vamos a aplicar nuestra originalidad (y antes de eso, incluso, descubrir dónde está, en nuestro ser, ese vector de creatividad). Aquel que quiere ser original en todo, fracasa. Calibrar, bajo esta lógica, es discernir.

 

Por otra parte, ser únicos se logra mediante un proceso de alquimia, combinandoelementos. Hacerse único es superponer pigmentos, y no necesariamente crear un color inédito. Nos hacemos únicos cuando creamos nuestra propia receta de creatividad. Somos únicos porque ensamblamos, con nuestro toque personal y dentro de las fronteras de nuestras posibilidades, las piezas de libertad, la originalidad y la responsabilidad. Todos estos conceptos, desde ya, están entramados. Pero nuestro énfasis debe estar en ecualizarlos a nuestro modo.

 

¿Y dónde se integran esos elementos como una unidad? En la realidad. Es tan solo allí donde estos fragmentos cuajan y se transforman en algo concreto. Porque nunca olvidemos que nos hacemos humanos en el plano de lo real, y que fuera de esta dimensión somos una pura potencia. La realidad, sin embargo, no cancela nuestras aspiraciones, pero sí nos pone un límite evidente y explícito. Parte de nuestro trabajo espiritual consiste en acortar esa brecha entre lo que queremos ser y lo que la realidad nos deja ser.

Fragmento del libro Ser humanos

 

En agradecimiento y bendición.

Rabino Sergio Bergman
Twitter: @sergiobergman
Facebook: Sergio Bergman
www.sergiobergman.com

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