SÉPTIMO PRINCIPIO DE LA HOMEOPATÍA;

Se puede definir el concepto dosis mínima adecuada como «la cantidad mínima de medicamento necesaria para producir una reacción curativa en el enfermo». Antiguamente los tratamientos médicos estaban orientados a erradicar el «mal» que anidaba en al hombre en forma de enfermedad, ya que consideraban nulo casi inexistente el poder de la naturaleza para combatirlo por sí sola y mucho menos contemplar la idea de que la misma fuerza vital produjera (a manera de reacción ante su circunstancia) ella misma su propia «enfermedad». Visto así el panorama las dosis de los remedios debían ser lo suficientemente masivas y agresivas para extirpar adecuadamente el » mal «. tal era la agresiva terapéutica de entonces que a veces el paciente «moría curado». HAHNEMANN comenzó a experimentar los remedios en su propia persona y primeramente lo hizo en dosis muy brutas, sin diluir. Pero al utilizar remedios como el arsénico (ARSENICUM ALBUM) o la belladona (ATROPA BELLADONA) se vio obligado a disminuir diluyendo las dosis que daba a sus pacientes, por el efecto tóxico que producían, y que le fue llevando progresivamente a estructurar la posología que hoy poseemos los médicos homeópatas en todo el mundo; de la etapa «ponderal» a la que hoy llamaríamos «infinitesimal» de los medicamentos. En apoyo del poder de la sustancias diluidas, citaré la ley matemática enunciada por maupertuis; «la cantidad de acción necesaria para efectuar cualquier cambio en la naturaleza es la menor posible»; A la que Fincke añade: «la cantidad decisiva es siempre un mínimo, un infinitésimo». A esto se añada la ley de farmacoterapia de Schultz: «toda excitación provoca en una célula un aumento o una disminución de su función fisiológica, en relación con la intensidad débil o fuerte de la excitación»: y la ley biológica de Arndt: «las pequeñas excitaciones provocan la actividad vital, las excitaciones medias la aumentan, las fuertes la anulan en parte y las exageradas las anulan totalmente». En resumen: dosis fuertes destruyen, dosis medias inhiben y dosis pequeñas estimulan.

 

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