SENSIBILICEMOS NUESTROS CORAZONES

Mezquita

Del

Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»

Ciudad Autónoma de Buenos Aires – República Argentina

 

 

Viernes 4 de Enero de 2013 / 22 de Safar de 1434

 

Traducción de la Jutba

pronunciada por el

Sheij Nasser Almgbel

 

 

SENSIBILICEMOS NUESTROS CORAZONES

 

Alabado sea Dios Quien nos guió agraciándonos con la fe y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; quien dijo, y siempre fue veraz: «La persona debe agradecer a Dios haciendo una caridad por cada miembro de su cuerpo, y sepan que todos los días pueden hacer una buena obra mediando para que dos partes enfrentadas se concilien, ayudando a una persona a subir a su medio de transporte o cargando por él sus pertenencias. Recuerden que una buena palabra es una caridad, cada paso que dan para hacer la oración en la mezquita es una caridad y cada basura que recogen del camino es una caridad». ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

 

Primera Jutba

 

¡Hermanos en el Islam! Teman a Dios y sepan que Él no observa el exterior de ustedes sino que mira sus corazones y sus obras. A Dios sólo Le importa el corazón de Sus siervos, pues si está sano todo el cuerpo lo está y si está enfermo el resto del cuerpo también lo está; tal como lo dijo el Mensajero de Dios. En el corazón reside el conocimiento verdadero de Dios, el amor y el temor a Él y, también, es el lugar donde se esconden las intenciones con las cuales se miden y valorizan las obras. El Profeta dijo: «Por cierto que las obras valen por la intención y, a toda persona, se le computarán sus obras según la intención con la que las haya realizado».

 

El Imam Ibn Al Qaiim dijo: «El corazón es lo más noble que posee la persona, pues es el corazón quien realmente conoce a Dios y quien anhela estar cada vez más próximo a Él. En el corazón radica la fe y el conocimiento y es a quien va dirigido el mensaje que trajeron todos los Profetas. Todo el organismo responde al corazón y las extremidades son herramientas de las que dispone para realizar los distintos actos. ¡Glorificado sea Dios! Él es Quien dispone de los corazones como Le place y Quien infunde en ellos los sentimientos más secretos.

 

Él es Quien conoce lo que esconde realmente y Quien puede cambiar su esencia cómo y cuando Le plazca. Él es Quien inspiró en los corazones de Sus siervos más próximos para que se aproximen a Él y así lo hicieron y dispuso que otros se contaran entre los desviados y entonces permanecieron apartados de la fe en Él». Fue transmitido que el Mensajero de Dios acostumbraba jurar por Dios diciendo: «¡Juro por Quien tiene el poder para cambiar los corazones!» Y que solía invocar a Dios diciendo: «¡Señor! Tú que tienes poder para cambiar los corazones, afianza nuestros corazones en Tu obediencia». ¡Siervos de Dios! Por cierto que los corazones se endurecen hasta convertirse en una piedra o más duros aún, y es entonces cuando se apartan de Dios y se alejan de Su misericordia. El corazón más alejado de Dios es el más endurecido, pues no se beneficia de las exhortaciones, ni se conmueve ante las reflexiones ni tampoco comprender ninguna prédica. Y es así como la persona que posee este corazón carga en su pecho una roca cubierta de tierra y no se espera de él sino el mal. También están aquellos corazones que se ablandan, sensibilizan, temen y se someten a su Creador, aproximándose a Él y a Su misericordia divina. Por ello quien posee un corazón puro y sensible no puede sino realizar obras de bien. Existen causas que llevan a endurecer o a ablandar el corazón del siervo. Entre las causas más importantes que sensibilizan el corazón se encuentra la lectura del Sagrado Corán y la reflexión sobre sus versículos. Dios dice: «Por cierto que en esto hay un motivo de reflexión para quienes tienen uso de razón y prestan oído atentamente.» (Sagrado Corán 50:37) «Nosotros sabemos mejor que nadie lo que dicen de ti [¡Oh, Muhammad!]. Tú no puedes forzarles a creer, sólo exhórtales con el Corán que quien tema Mi amenaza recapacitará.» (Sagrado Corán 50:45) «Dios ha revelado el mejor de los Mensajes [el Corán], el cual es un Libro armonioso [sin contradicciones] que reitera las exhortaciones [y las historias]. Su recitación hace erizar la piel de quienes temen a su Señor, pero luego cuando recuerdan a Dios ésta [la piel] y sus corazones se apaciguan. Ésta es la guía de Dios, con la que Él encamina a quien quiere; y sepan que, para quien Dios decreta el desvío, no habrá nadie que lo pueda guiar.» (Sagrado Corán 39:23) «¿Acaso no es hora de que los creyentes subyuguen sus corazones al recuerdo de Dios y a la Verdad que ha sido revelada y de que no se semejen a quienes recibieron el Libro anteriormente? A éstos, a medida que transcurría el tiempo se les endurecía el corazón. Y por cierto que muchos de ellos eran corruptos.» (Sagrado Corán 57:16) En estos versículos encontramos que meditar sobre el contenido del Libro de Dios y recitarlo es una de las principales causas que llevan a sensibilizar el corazón. Dios dice en: «Si hubiéramos hecho descender este Corán sobre una montaña, la habrías visto temblar y derrumbarse por temor a Dios. Así exponemos a los hombres los ejemplos para que reflexionen.» (Sagrado Corán 59:21) Por este motivo, los musulmanes deben apegarse al Libro de su Señor a través de la recitación, la reflexión de sus aleyas y la práctica de sus principios para que de esta forma alcancen la guía y sus corazones se llenen de júbilo y regocijo. Otra de las causas importantes que ablandan el corazón del siervo es reflexionar sobre la muerte y tener presente que la vida mundanal se acaba y que el destino final es la comparecencia ante Dios.

 

Ignorar la otra vida, no meditar sobre la muerte y permanecer preocupado sólo por los placeres de la vida mundanal endurece el corazón. Dios dice: «Toda alma probará la muerte y recibirá su completa recompensa el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá triunfado. La vida mundana no es más que un placer ilusorio.» (Sagrado Corán 3:185).

 

El Mensajero de Dios dijo: «Visiten las tumbas porque ellas les recuerdan la otra vida» y también: «Recuerden, en todo momento, que la muerte les llegará». Dios dice: «Hay quienes no esperan comparecer ante Nosotros, se complacen con la vida mundana, se sienten satisfechos en ella y son indiferentes con Nuestros signos. La morada de éstos será el Fuego por cuanto cometieron.» (Sagrado Corán 10:7-8).

 

Otra de las causas que ablandan el corazón y lo sensibilizan es recapacitar sobre la historia de los pueblos incrédulos que nos precedieron y cómo éstos fueron exterminados. Dios dice: «Cuántas ciudades inicuas aniquilamos que quedaron reducidas a ruinas, sus pozos abandonados y sus castillos derrumbados. ¿Acaso [los incrédulos] no transitan por la Tierra, y no tienen mente para reflexionar, ni oídos [que escuchen lo sucedido a los pueblos que les precedieron]? No son sus ojos los que se enceguecen sino los corazones dentro de sus pechos.» (Sagrado Corán 22:45-46).

 

Tener presente a Dios, en todo momento, e invocarle constantemente ablanda el corazón mientras que olvidarse de Él lo endurece e insensibiliza. Dios dice: «Ciertamente, a los creyentes, cuando les es mencionado el nombre de Dios, sus corazones se estremecen y, cuando les son leídos Sus preceptos, reflexionan acrecentándoseles la fe y siempre se encomiendan a su Señor.» (Sagrado Corán 8:2). «Aquellos que creen, sus corazones se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?» (Sagrado Corán 13:28) «No obedezcas a quien hemos hecho que su corazón se olvide de Nosotros, sigua sus pasiones y se extralimite en sus acciones.» (Sagrado Corán 18:28) «Ten presente a tu Señor en tu corazón, con sometimiento y temor, e invócale con voz baja por la mañana y por la tarde, no seas indiferente.» (Sagrado Corán 7:205) Otra de las causas es aceptar las órdenes de Dios, obrar de acuerdo a ellas y apartarse de sus prohibiciones. Dios dice: «Cuando una sura es revelada, hay entre ellos [los hipócritas] quienes dicen: ¿A quién puede [esta sura] incrementarle su fe? Sepan que a los verdaderos creyentes les aumenta la fe y se alegran con ello. En cambio, a aquellos cuyos corazones están enfermos [de hipocresía], ésta les aumenta sus dudas, y morirán en la incredulidad. ¿Acaso no ven que son puestos a prueba [con adversidades] cada año una o dos veces? Pero, aún así, no se arrepienten ni reflexionan. Cuando una sura [que les exhorta a creer] es revelada se miran unos a otros [insinuando que no obedecerán] y dicen: ¡Si nadie nos ve! Luego se apartan [de la Verdad]. Ciertamente Dios ya ha apartado sus corazones de la Verdad, y ellos no comprenden.» (Sagrado Corán 9:124-127) Aceptar la verdad y obrar según sus principios es la causa real de la guía y la fe verdadera y, contrariamente, rechazar la verdad y no obrar acorde a ella es la causa del desvío del corazón y su corrupción. Dios dice  «Sellamos sus corazones y sus ojos como la primera vez, cuando no creyeron, y les dejamos desorientados en su extravío.» (Sagrado Corán 6:110) «Cuando se alejaron [de la Verdad], Dios desvió sus corazones [alejándolos de la Guía]; ciertamente Dios no guía a los corruptos.» (Sagrado Corán 61:5)

 

Entre las causas también se encuentra reflexionar y meditar sobre la situación de los enfermos, los pobres y los desgraciados. Al contrario, vanagloriarse de la salud, la fuerza, la riqueza y la opulencia lleva al endurecimiento del corazón. El Mensajero de Dios dijo: «Observen a quienes están en peores condiciones que ustedes y no a aquellos que están en mejores condiciones que las suyas pues, así serán capaces de reconocer las gracias que Dios les ha concedido». Dios relata la historia del pueblo de „Âd, que fueron seducidos por su fuerza física y la riqueza que Dios les concedió. Dios dice: «En cuanto a „Âd, se ensoberbecieron injustamente en la Tierra, y dijeron: ¿Acaso existe alguien más fuerte que nosotros? ¿Es que no sabían que Dios es Quien los creó y que Él es más fuerte que ellos? Pero rechazaron Nuestros signos [evidentes]. Les enviamos un fuerte viento frío, en días terribles para ellos, para hacerles sufrir el castigo humillante en la vida mundana; pero el castigo de la otra vida será más humillante aún, y no serán socorridos.» (Sagrado Corán 41:15-16) Si la persona visitase los hospitales y pudiera ver de cerca la condición de los enfermos y los males que padecen como, así también, observar la situación de los pobres y de los huérfanos comprendería las inmensas gracias que Dios le ha concedido. ¡Hermanos! Esfuércense por poner en práctica estos actos para que sus corazones se sensibilicen, pues de ello depende que alcancéis la felicidad en esta vida y la bienaventuranza en la otra. Que Dios nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que Le temamos como Se merece. Pido a Dios que perdone nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

 

Segunda Jutba

 

Alabado sea Dios, Quien nos guió agraciándonos con la fe y puso a Su Mensajero Muhammad como un ejemplo para los creyentes. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados, el Soberano y Todopoderoso. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos aquellos que sigan la guía hasta el Día del Juicio Final. ¡Hermanos en la fe! Teman a Dios y obedezcan Sus órdenes, apártense de lo que prohibió y respeten sus preceptos. Tengan presente que, en nuestros tiempos, existen muchos motivos que endurecen el corazón; entre ellos el estar dedicado solamente a los asuntos mundanos y auto engañarse con los encantos y el placer. Otros motivos son la poca concurrencia y permanencia en las mezquitas, pasar la mayoría del tiempo buscando incrementar las posesiones, ver cosas prohibidas en la televisión, en películas o programas como, así también, escuchar música, pues esto ha proliferado entre los musulmanes y es importante saber que los sonidos prohibidos generan la hipocresía en el corazón, siembran los deseos en el alma, impide dedicarse a escuchar el Sagrado Corán. Otro de los asuntos que endurecen el corazón son los juegos deportivos en exceso, dedicándole la mayoría del tiempo en practicarlos y mirarlos practicar, y esto lamentablemente le sucede a muchos jóvenes musulmanes.

 

También endurece el corazón: reír mucho y hacer bromas permanentemente, comer y beber alimentos prohibidos porque todo esto tiene efectos nocivos en el comportamiento y en la moral y vuelve, al musulmán, holgazán para cumplir con sus obligaciones. Esto se ve muy claro en aquellos que se alimentan de dinero proveniente de la usura y de las coimas, en aquellos que consumen bebidas alcohólicas y drogas.

 

Los pecados, en general, endurecen el corazón y, por ello, el musulmán debe prestar mucha atención a estos males. Abu Hurairah narró que el Profeta dijo: «Cuando el siervo comete una falta se le pone una mancha negra en el corazón, si se arrepiente, abandona la falta y pide perdón su corazón se limpia. Si continúa cometiendo faltas se ennegrece totalmente el corazón. Ésta es la mancha de endurecimiento que menciona Dios en el Corán: «Los pecados que cometieron endurecieron sus corazones.» (Sagrado Corán 83:14).

 

Otro de los asuntos que endurecen el corazón son las malas compañías, porque toda persona es considerada acorde a las amistades que tiene. Dios dice: «No sean como aquellos que se olvidaron de Dios y Él les hizo olvidarse de sí mismos; éstos son los corruptos.» (Sagrado Corán 59:19) El Mensajero de Dios comparó las malas compañías con quien aviva el fuego con un fuelle, ya que siempre traerán un perjuicio. ¡Hermanos en el Islam! Teman a Dios y pidan bendiciones por el Profeta Muhammad.

 

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