Sensaciones incorpóreas


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Cuando el cerebro actúa en el mundo real, la información se mueve en dos direcciones. La actividad eléctrica originada en la corteza motora del cerebro se transmite por la médula espinal hasta la parte del cuerpo que debe moverse. De forma simultánea, las sensaciones táctiles de la piel recorren la médula para llegar a la corteza somatosensorial del cerebro. Ambas acciones son prácticamente inseparables: sin la sensación de un suelo bajo los pies, resulta muy difícil caminar bien, y sin la sensación táctil de una taza de café, el cerebro no puede determinar la fuerza adecuada con la que deberían agarrarla los dedos. Hasta ahora, los intentos para ayudar a pacientes con parálisis a mover una prótesis solo han tenido en cuenta la mitad de nuestra interacción con el mundo. Un nuevo estudio ofrece esperanza para esas personas.
El equipo dirigido por Miguel Nicolelis, del Hospital de la Universidad de Duke, ha demostrado la posibilidad de que el cerebro de un primate no solo mueva un «cuerpo virtual» (la mano de un avatar en un monitor de ordenador), sino que también reciba señales eléctricas que codifican la sensación de los objetos virtuales que toca el avatar. La sensación se percibe con la suficiente claridad como para distinguir las texturas de los objetos. Si esta nueva técnica, descrita en Nature, funcionase en las personas, cambiaría la vida de los pacientes con parálisis. No solo podrían caminar y mover sus brazos y piernas, también les sería posible sentir la textura de los objetos que sostienen o tocan y el suelo que pisan.
Otros grupos están trabajando en invenciones similares. En la Universidad de Pittsburgh, varios neurólogos dirigidos por Andrew Schwartz han comenzado a buscar pacientes paralizados por lesiones medulares para que participen en un estudio semejante. Gracias a unos electrodos en la corteza somatosensorial que reciben información de un brazo robótico, los enfermos podrían «sentir» su entorno.
Nicolelis espera que su investigación dé frutos antes de 2014, año en el que planea desvelar el primer robot «que se puede llevar puesto», con ocasión del partido inaugural del Mundial de Fútbol de Brasil. Se trata de algo parecido al personaje de ficción Iron Man: una prótesis para todo el cuerpo, similar a un exoesqueleto, con una interfaz controlada por implantes neuronales que captan las señales de la corteza motora y permiten mover piernas, manos, dedos y otras partes del cuerpo. Presentará además una serie de sensores que retransmitirán información a la corteza somatosensorial sobre el mundo exterior.

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