Segunda Cumbre de Seguridad Nuclear

HONGOS

La presidenta de la CNEA, Norma Boero, participa de la Segunda Cumbre de Seguridad Nuclear realizada en Seúl, Corea del Sur, con la presencia de los principales jefes de Estado y funcionarios de alto rango de 53 países, junto a representantes de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el OIEA y la Interpol.

La delegación argentina está encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Héctor Timerman, quien sostuvo durante su discurso que “históricamente los avances en los desarrollos tecnológicos han sido acompañados por esfuerzos correlativos para adoptar medidas que prevengan que aplicaciones de esos progresos sirvan a propósitos ilegales, entre ellos el accionar de grupos o actores no estatales”.
“La Argentina, sobre la base de sus capacidades desarrolladas a lo largo de más de seis décadas, mantiene  esfuerzos ininterrumpidos en la expansión del empleo de uranio de bajo enriquecimiento en todas aquellas actividades que son susceptibles de llevarse a cabo con ese material. Todas las acciones en el campo nuclear se realizan en mi país conforme altos estándares de seguridad física y tecnológica”, afirmó el canciller.
En ese sentido, Timerman subrayó que “las acciones que demanda la lucha contra el terrorismo nuclear, las cuales apoyamos y de las cuales participamos de manera activa, no deben convertirse en vías indirectas de limitar los derechos de los países a la autonomía tecnológica y a los usos pacíficos de la energía nuclear”.
En otro tramo del discurso, el funcionario recordó que la Argentina “ha expresado en otras oportunidades que las acciones para contrarrestar amenazas terroristas deben corresponderse al riesgo real que cada país enfrenta. Desde esa perspectiva, entendemos que debe existir un especial cuidado respecto de la seguridad física de los arsenales nucleares existentes, cuya responsabilidad exclusiva corresponde a los Estados poseedores de armas nucleares”.

Siguiendo en esta línea, es importante resaltar que la posición argentina al respecto, continúa siendo la del respeto al compromiso de paz por parte de los países de la región, resguardando la zona como “libre de armas nucleares” y sin presencia de potencias extra-regionales que puedan socavar el derecho internacional en la materia.

 

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