SCHELLING

El principio fundamental de Schelling es la identidad del sujeto que conoce con el objeto conocido. Las leyes del mundo real son las mismas que las del ideal; las unas se pueden comprobar por las otras. No habiendo más que la unidad absoluta, la multiplicidad es una simple apariencia: una manifestación de lo absoluto, que, según las fases que muestra, se llama naturaleza o inteligencia, cuerpo o espíritu. El desarrollo de la humanidad es una evolución de lo absoluto. La historia en todos sus aspectos, en todas sus partes, es una serie en que el ser absoluto se presenta bajo distintas formas; nuestra propia conciencia es un mero fenómeno de la conciencia absoluta. La filosofía puede seguir dos caminos: partir del yo y de allí sacar el objeto, el mundo; o partir del objeto y de allí sacar el yo. Como el sujeto es idéntico al objeto, elyo al no yo; lo uno se puede encontrar en lo otro; todo está en saber el secreto; quien desee conocerlo debe acudir a los filósofos alemanes; acuda allí, y después de haber gastado largo tiempo con inminente riesgo de perder el juicio, se hallará que sabe lo mismo que antes: nada.

237. Es preciso advertir que Schelling ha procurado, en los últimos tiempos, explicar a su modo sus teorías, esforzándose por desvanecer los fundadísimos cargos que se le han hecho; vanos esfuerzos: Schelling no puede sincerarse sino abandonando sus doctrinas anteriores. Para encontrar el panteísmo en su obra titulada Sistema del idealismo trascendental no se necesita sagacidad: basta saber leer. Comoquiera, son dignas de atención las palabras del filósofo en 15 de noviembre de 1841, en su cátedra de Berlín. (V.Filosofía fundamental, lib. I, not. 8.)

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