Sangre de cristianos en Filipinas, Nigeria, Irak y Egipto

Especial

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Sangre de cristianos en Filipinas, Nigeria, Irak y Egipto

Con motivo de las festividades de Navidad y del año nuevo

ROMA, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- «En este tiempo de la Santa

Navidad, el deseo y la invocación de la paz se han hecho aún más intensos.

Pero nuestro mundo sigue estando marcado por la violencia, especialmente

contra los discípulos de Cristo», dijo Benedicto XVI el pasado domingo 26

de diciembre con ocasión del rezo del Ángelus, expresando «gran tristeza»

por los ataques anticristianos que han ensangrentado la noche de la

Natividad del Señor en algunas partes del mundo, de modo particular en

Filipinas y en Nigeria. Días después, esta oleada de sangre de cristianos

azotaba Irak y Egipto.

Filipinas

En Filipinas, una bomba explotó la mañana del 25 de diciembre durante la

Misa navideña que se estaba celebrando en la capilla dentro del cuartel de

la policía de Jolo, en la región autónoma del Mindanao musulmán. La

explosión de la bomba, lanzada sobre el tejado de la capilla del Sagrado

Corazón por algunos hombres en motocicleta, provocó, según la

agencia Asianews (27 de diciembre) al menos once heridos, entre los cuales

al menos un sacerdote.

Aunque el ataque no ha sido reivindicado, los expertos señalan al grupo

extremista musulmán de Abu Sayyaf. Fundado a principios de los años 90, el

grupo armado ha llevado a cabo numerosos raptos con el fin de extorsionar,

y atentados, entre los cuales el incendio de un ferry que se dirigía a la

capital, Manila (febrero de 2006), el cual provocó 116 víctimas. También

Jolo, capital de la provincia de Sulu, ha sido anteriormente teatro de

ataques anticristianos, entre los cuales el asesinato, en febrero de 1997,

del vicario apostólico, monseñor Benjamín D. de Jesús, O.M.I.

Han condenado el ataque el presidente Benigno «Noynoy» Aquino, que

hablando con los periodistas expresó su temor a que comience una nueva

campaña terrorista, así como la Conferencia Nacional de los Ulemas de

Filipinas. «Los continuos secuestros y los ataques en diversas partes de

Mindanao son actos bárbaros y muestran crueldad y falta de respeto, y deben

ser condenados», se lee en un comunicado de los sabios musulmanes.

Por su parte, monseñor José Colin Bagaforo, obispo auxiliar de Cotabato

(Mindanao), pidió a los fieles oraciones de «reparación» por la

«profanación» de la capilla del Sagrado Corazón. «Todos los lugares de

culto son sagrados y por ello deben ser respetados», dijo el prelado,

lanzando también palabras de reconciliación.

«Aunque condenamos los absurdos atentados contra fieles inocentes,

deseamos expresar nuestro mensaje de paz y de esperanza a todos los pueblos

de diversas culturas y tradiciones religiosas», afirmó en declaraciones

recogidas por la agencia UCA News (28 de diciembre).

Nigeria

En Nigeria, en cambio, la enésima ola de violencia anticristiana ha

causado, según la agencia responsable para la gestión de emergencias

nacionales, la NEMA, al menos 86 víctimas en el centro-norte del más

poblado país africano, que en el próximo mes de abril acudirá a las urnas

para elegir un nuevo Presidente.

La «masacre de Navidad» comenzó en la Nochebuena con el asalto contra dos

iglesias cristianas en los alrededores de la capital del Estado de Borno,

Maiduguri, siendo asesinadas al menos seis personas, entre las cuales un

pastor baptista, el reverendo Bulus Marwa, según informa Compass Direct

News, el 28 de diciembre. La violencia continuó con una serie de atentados

contra objetivos cristianos en las cercanías de Jos, capital del Estado de

Plateau, definido por Avvenire (28 de diciembre) el «muro divisorio» entre

las dos Nigerias; la musulmana, formada por pastores de ganados, en el

norte, y la cristiana, animista y agrícola del sur».

«Es la primera vez en mi vida que no celebro la Misa de Navidad con la

gente. He tenido que hacerlo solo, en el arzobispado», explicó en una

entrevista al mismo diario el arzobispo de Jos, monseñor Ignatius Kaigama,

el cual habló de una «progresión inquietante» de la violencia. «Por primera

vez – subrayó el prelado – se han utilizado bombas. En el pasado se usaban

armas rudimentarias, no había una auténtica preparación crimina. Ha sido,

además, un ataque al corazón de la cristiandad. Se ha elegido atacar

precisamente en los días de Navidad, una fiesta sagrada para la comunidad».

Como ha informado la agencia AFP (28 de diciembre), ha reivindicado la

violencia en Internet un movimiento extremista musulmán, el Jama’atu

Ahlus-Sunnah Lidda’ Awati Wal Jihad, es decir, el «Pueblo devoto a las

enseñanzas del Profeta para la propagación y la guerra santa». En el

comunicado, el grupo promete además continuar sus ataques «contra los

infieles y sus aliados y todos aquellos que les ayudan, hasta el triunfo de

Alá». Pero la reivindicación no convence a la policía nigeriana.

«Cualquiera puede subir cualquier cosa a Internet», afirmó un representante

de la policía del Estado de Jos, el comisario Abdulrahman Akano.

Tras el grupo parece esconderse la secta fundamentalista y anti occidental

Boko Haram (el nombre significaría «la educación occidental es ilícita»),

protagonista de una revuelta en julio de 2009, aplastada de forma

sangrienta por las fuerzas del orden. Como explicó a Avvenire (29 de

diciembre ) el periodista Camille Eid, los miembros de la secta, conocidos

también como los «talibanes de Nigeria», piden la aplicación de la ley

islámica o sharia en todo el país y son hostiles a la democracia y al

sistema educativo laico. El pasado mes de febrero, otro grupo radical

emergente, Al Qaeda en el Maghreb Islámico (AQMI), había ofrecido su ayuda

a los fundamentalistas nigerianos para luchar contra «la hostilidad de la

minoría de los cruzados».

Irak Después de una Navidad relativamente tranquila, la furia

anticristiana golpeó nuevamente a la martirizada minoría iraquí el 30 de

diciembre. Según un responsable del Ministerio del Interior, la explosión

de diez bombas colocadas en ante casas de cristianos ha provocado en la

capital, Bagdad, al menos dos muertos y dieciséis heridos. «En total»,

declaró el 31 de diciembre a la agencia AFP , «catorce bombas habían sido

colocadas cerca de casas de cristianos», diez de las cuales saltaron por

los aires. «Las otras cuatro fueron halladas antes de que estallaran y las

fuerzas de seguridad provocaron su explosión en seguridad», preciso esa

misma fuente.

Las dos víctimas de la ráfaga de atentados, que no ha sido reivindicada

pero que lleva la firma de una rama iraquí de la red terrorista de Al

Qaeda, perdieron la vida en el bario de al-Ghadir, en el centro de la

capital, a causa de la explosión de una bomba artesanal, a las ocho de la

noche, hora local. Tras el sangriento asalto a la catedral sirocatólica de

Bagdad, el 31 de octubre, que provocó más de 50 muertos, Al Qaeda había

anunciado que todos los cristianos se han convertido en objetivos

legítimos.

«Atacar a los cristianos se ha convertido en un fenómeno normal en Irak.

Somos un objetivo fácil», declaraba el 31 de diciembre a la agencia

Asianews el arzobispo caldeo de Kirkuk, monseñor Louis Sako. «Aquí, en

Irak, se comprende que la fe no es una cuestión ideológica, o una

especulación teológica, sino una realidad mística, añadía el prelado, quien

ha revelado que está teniendo un éxodo de cristianos a Kurdistán.

«Cada día llegan nuevas familias», informa monseñor Sako, que ha invitado

a los cristianos de todo el mundo a «renovar su fe y su compromiso

manteniendo el contacto con los cristianos perseguidos de Irak».

Egipto

La última locura anticristiana tuvo lugar poco después de la Nochevieja y

golpeó a la comunidad copta de Alejandría de Egipto. Según las últimas

informaciones, la explosión de una bomba ante la Iglesia de los Santos

(Al-Qiddissine), situada en el barrio de Sidi Bishr, provocó 30 minutos

después de la medianoche al menos 21 muertos y 79 heridos entre los fieles,

al salir de la función religiosa con motivo del año nuevo. Si bien algunos

algunos testigos hablan del estallido de un coche-bomba, el Ministerio del

Interior egipcio considera que se ha tratado más bien de un atentado

suicida. «Es probable que la bomba haya sido detonada por un kamikaze, que

ha muerto junto a los demás», afirma un comunicado del Ministerio enviado a

la agencia AFP.

En un discurso transmitido por la televisión egipcia, el presidente Hosni

Mubarak ha condenado el atentado y el «terrorismo ciego», que «no distingue

entre un copto y un musulmán». Según el jefe de Estado, se trata de un

«acto criminal odioso» de origen extranjero que ha tomado como objetivo «a

todo Egipto». El atentado ha tenido lugar después de las recientes amenazas

por parte de militantes de Al Quaeda en Irak contra los cristianos

egipcios. Según Associated Press, su participación directa sería un duro

golpe para el gobierno de Mubarak, que siempre había negado una presencia

significativa de Al Qaeda en Egipto.

También el patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Fouad Twal, ha

afirmado que «esta nueva masacre debería hacer reflexionar sobre nuestra

vocación de cristianos en esta región, que no puede dispensarse de abrazar

la cruz. El discípulo no es más que su maestro».

Durante la homilía de la misa celebrada en la sede del patriarcado,

concluyó dirigiéndose a Jesús: «Si nos mandas algo de cruz, danos la

valentía para seguirte».

Por Paul De Maeyer

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