Sale una colección de literatura idish traducida al castellano

El idish es la lengua de muchos abuelos que llegaron a la Argentina. Muchas veces se mezclaba con algunas palabras en castellano, pronunciadas con dificultad. Una generación más tarde, también era el idioma que usaban los adultos cuando hablaban de temas que los niños no debían entender. Pero también era el idioma de los cuentos, de los chistes, de los relatos antes de dormir. Ahora, una colección de nueve libros escritos originalmente en idish acerca su literatura.

Teatro, relatos, trazos de una cultura, la judía de Europa del Este y Central, son rescatados para quienes quieran disfrutar de lo que trajeron los colonos, los primeros gauchos judíos, los inmigrantes que se instalaron en las ciudades, como Buenos Aires. No hablaban una palabra de castellano. Sólo el idish. Un idioma y una cultura que fueron arrasadas en el Holocausto, pero también antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Momentos de la Historia en los que el pueblo judío, de una tradición oral y escrita tan fuerte y arraigada, vio peligrar la palabra y la lengua que lo identifican. Esta colección, “Mil años”, fue un proyecto de la asociación judía Sholem Buenos Aires, que la presentó al Programa de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires y estuvo a cargo de Paula Mahler.

A los nueve títulos se sumó Reflexiones sobre el idish, un recopilación de artículos compilada por la argentina Susana Skura, que busca discutir si se trata de una lengua viva o muerta. “En general se señala un punto de inflexión en la década de 1960: el momento en que se produjo la muerte del idish”. Pero, para la investigadora, esa caracterización deja de lado “la merma en el uso de esta lengua es necesario atender a una combinación de factores sociopolíticos y económicos que se modificaron durantes los años 1940 y 1950, como las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial”. El 90 por ciento de los judíos que fueron asesinados entre 1939 y 1945 eran hablantes del idish.

Algunos de los títulos publicados son El dibuk (Sh. Anski, Rusia, 1863/1920), que trabaja sobre una de las leyendas de la cultura judía y que mezcla misticismo popular con literatura fantástica. Otro de los libros editados es El Golem (Herman Leivik, Biolorrusia, 1888/Estados Unidos, 1962), en el que el autor recrea la leyenda de este hombre de arcilla, creado por el rabino Levi en la Praga del siglo XVII. Pero el Golem cobra vida propia y la comedia termina en tragedia. Borges tomó esta leyenda y escribió: (…) “En la hora de angustia y de luz vaga, /en su Golem los ojos detenía./ ¿Quién nos dirá las cosas que sentía/ Dios, al mirar a su rabino en Praga” .

La lista se completa con Menájem Mendl (Sholem Aleijem), Escritos (I.L.Peretz),Recuerdos (Glikl Hamil), Relatos de dos épocas (Der Nister), El hombrecillo(Méndele M. Sfórim), El libro de Gan Eidn (Itsik Manger) y El linyera (Mordejai Alperson). Los libros se consiguen en Sholem, Lavalleja 180.

Dice Mahler: “Tanto Sfórim como Peretz y Aleijem son escritores del shtetl , del pueblito en el que vivían los judíos en la Europa oriental. En general, pero no con el mismo espíritu, describen las miserias, las costumbres y los problemas de los judíos. Los tres dominaban el hebreo pero tomaron la decisión de escribir en idish, la lengua del pueblo llano”. Alperson fue un escritor judeo-argentino, un colono llegado de Rusia que vivió en la Colonia Agrícola Mauricio.

“Der Nister fue un escritor perseguido por el estalinismo”, dice Mahler. “El libro de Hamil es una visión de la vida cotidiana de los judíos en la Europa no oriental, porque el autor se desplaza desde Hamburgo hasta Metz, en Francia. No es literatura de la aldea; son las crónicas de la vida cotidiana desde la perspectiva de una mujer adinerada y culta”. Manger es un autor contemporáneo –murió en Israel en 1969– que nunca había sido traducido al español. En El libro de Gan Eidn cuenta la historia de un hombre que llega al mundo con el recuerdo de su vida anterior y relata sus experiencias en el Paraíso.

Mahler opina que para el movimiento laico idish, mantener la lengua es “no permitir que el Holocausto haya sido totalmente exitoso en su intento de arrasamiento de la judeidad”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *