Romeo y Julieta en la división sectaria iraquí

Con Shakespeare, el arte serio regresa a Bagdad. Con una adaptación de la obra en la que los enamorados mueren por atentados con explosivos.

No es veneno o una daga lo que les quita la vida a los jóvenes amantes, sino una bomba de un terrorista suicida. Los Montesco y los Capuleto están divididos no solamente por la familia, sino por sectas religiosas. Y el diálogo en la adaptación iraquí de «Romeo y Julieta» está salpicado de referencias a los iraníes y al esfuerzo de reconstrucción de EE.UU.

Después de una reciente función en el Teatro Nacional, en Bagdad, donde las artes dramáticas alguna vez fueron degradadas para servir como propaganda de un dictador, el público salió del recinto hablando con entusiasmo del regreso del arte serio a la capital.

«Trató sobre nuestra realidad, de los crímenes que hubo entre sunitas y chiitas», dijo Senan Saadi, estudiante universitario que estaba entre el público.

Los crímenes, claro, todavía suceden. La mañana después de la presentación, hubo explosiones en Bagdad. Para el final del día, una serie de ataques en todo el país había cobrado las vidas de casi tres docenas de personas. Para entonces, el elenco de la obra, que incluye a actores veteranos y aspirantes jóvenes iraquíes, se preparaba para viajar al Festival Mundial de Shakespeare, en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, lugar de nacimiento de William Shakespeare. El festival comenzó el 23 de abril y termina en noviembre.

«Romeo y Julieta en Bagdad» se estrenó el 26 de abril para una temporada de 10 días en el festival, como parte del programa cultural ligado a las próximas Olimpiadas de Londres. Su trama de una relación amorosa intersectaria destinada a un trágico fin se las arregla para tocar casi todos los elementos de la reciente experiencia colectiva iraquí.

El que haya producido muchas risas y también una abundancia de lágrimas, es quizá una pequeña señal de que la sociedad iraquí está empezando a reconciliarse con el trauma de la guerra.

«Romeo no ve a Julieta durante nueve años», explicó Monadhil Daood, afamado actor y dramaturgo iraquí quien dirige la obra y quien pasó dos años escribiendo el guión. «En su primer encuentro hablaron sobre el conflicto entre sunitas y chiitas».

Sarwa Malik, de 23 años, interpreta a Julieta, quien es sunita.

Malik, es chiita y kurda, e hizo acopio de su propia experiencia.

Hace tres años, cuando estaba en la universidad, se enamoró de un joven sunita. Ella venía de una familia de dinero y él no. Se veían en lugares apartados en el campus y se escribían cartas. Hoy están casados.

«Hay muchos hombres y mujeres, chicos y chicas, que estaban enamorados y no podían estar juntos», dijo Malik. «Yo fui uno de esos casos. Si en realidad están enamorados, tienen que romper esas barreras».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *