Revolución haitiana

La Revolución haitiana (17911804) fue la primera revolución de América Latina,[1] que culminó con la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue, y la proclamación de la República de Haití. Aunque ocurrieron cientos de revueltas de esclavos en el Nuevo Mundo, la revuelta de esclavos de Santo Domingo iniciada en 1791 fue la única en conseguir una independencia duradera bajo un estado libre.

Entre 1791 y 1804 e inspirados por los houngan (hechiceros o sacerdotes vudús) Dutty Boukman y François Mackandal, los cabecillas François Dominique Toussaint-Louverture y Jean-Jacques Dessalines lideraron la revolución contra el sistema esclavista instaurado en la isla, esclavitud que junto con las otras colonias del Caribe del imperio colonial francés eran fuente de la tercera parte de los ingresos de Francia.[1] Unos 100.000 esclavos tomaran las armas durante la larga guerra.[2]

Sin embargo, las potencias de esa época no reconocieron inmediatamente la independencia de Haití y no perdonaron la revolución de los esclavos; se le impusieron bloqueos económicos y no se ayudó al desarrollo del estado (por ejemplo, EE. UU. solo reconoció la independencia de Haití en 1862).[3]

La Revolución haitiana (17911804) fue la primera revolución de América Latina,[1] que culminó con la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue, y la proclamación de la República de Haití. Aunque ocurrieron cientos de revueltas de esclavos en el Nuevo Mundo, la revuelta de esclavos de Santo Domingo iniciada en 1791 fue la única en conseguir una independencia duradera bajo un estado libre.

Entre 1791 y 1804 e inspirados por los houngan (hechiceros o sacerdotes vudús) Dutty Boukman y François Mackandal, los cabecillas François Dominique Toussaint-Louverture y Jean-Jacques Dessalines lideraron la revolución contra el sistema esclavista instaurado en la isla, esclavitud que junto con las otras colonias del Caribe del imperio colonial francés eran fuente de la tercera parte de los ingresos de Francia.[1] Unos 100.000 esclavos tomaran las armas durante la larga guerra.[2]

Sin embargo, las potencias de esa época no reconocieron inmediatamente la independencia de Haití y no perdonaron la revolución de los esclavos; se le impusieron bloqueos económicos y no se ayudó al desarrollo del estado (por ejemplo, EE. UU. solo reconoció la independencia de Haití en 1862).[3]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *