Revoltijo de ratones

Múridos que representan la diversidad genética humana para estudiar mejor las enfermedades.

CORTESÍA DE BRYNN H. VOY, UNIVERSIDAD DE TENNESSEE

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Research Triangle Park, Carolina del Norte. Los ratones, repartidos entre 2000 jaulas, muestran una gran variedad: blancos, negros o marrones; algunos son gordos, otros muy delgados; algunos tienen colas curvadas, unos se acurrucan en las esquinas y otros corretean en círculos. Estos ejemplares de la Universidad de Carolina del Norte (UCN), en Chapel Hill, que están esperando a ser trasladados a nuevas instalaciones, no son mutantes deficientes. En realidad, constituyen un nuevo recurso, muy valioso: las cepas de ratón con mayor diversidad que se han utilizado hasta ahora en los laboratorios. Debido a que reflejan mejor la variación genética de los humanos, podrían ser la clave para entender algunas de las enfermedades más comunes y complejas de nuestros días.
Los ratones no presentan diferentes etnias, como los humanos, pero cuentan con una diversidad genética mucho mayor. Los ratones de laboratorio tradicionales poseen un número limitado de alelos (las distintas versiones de un mismo gen). Su ADN contiene solo el 30 por ciento de la diversidad de alelos del genoma de la especie; es decir, solo albergan unas pocas formas de cada gen, en comparación con los ratones silvestres. Sin embargo, los genetistas han comenzado a criar una nueva población de ratones que abarca el 90 por ciento de la diversidad del genoma del ratón y que equivale a las variaciones naturales del genoma humano.

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