Reparación de las neuronas

Los nervios de la médula espinal o del cerebro, si se lesionan, dejan de crecer. Los del sistema nervioso periférico, en cambio, siguen el proceso. ¿Qué mecanismos se ocultan en ambos casos?

La capacidad de autocuración del cuerpo humano es espectacular. Un corte en los dedos destruye células de la piel, lesiona músculos y vasos sanguíneos y separa las estribaciones de las neuronas. Resulta doloroso aunque no trágico: al poco tiempo, las células nerviosas vuelven a crecer, se restituyen músculos y vasos y se cierra la herida cutánea.
Sin embargo, ante un daño en los nervios del cerebro o de la médula espinal, la reparación espontánea fracasa. Los nervios apenas se recuperan después de la lesión, al contrario de lo que sucede en el sistema nervioso periférico. ¿Por qué el cuerpo no es capaz de aprovechar esa asombrosa capacidad regenerativa para reparar los sistemas más importantes y delicados?
La muerte de un volumen considerable de células del cerebro acontece con frecuencia como consecuencia de un accidente con traumatismo craneal, un ictus o una enfermedad neurodegenerativa (párkinson o esclerosis múltiple). Según el lugar que ocupan las neuronas dañadas, aparecen unas u otras alteraciones, las cuales, a menudo, resultan permanentes.

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