Renovar el compromiso de ser discípulos misioneros


Posadas (Misiones), 30 May. 12 (AICA)
Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

En su reflexión de Pentecostés, el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, puso el acento en la Iglesia al recordar que “los cristianos por el bautismo somos parte de la Iglesia. Nuestra fe en Jesucristo, el Señor, por un lado tiene una dimensión de compromiso personal y por otro necesariamente tiene una dimensión comunitaria, eclesial”.

     “Desde hace varios años venimos acentuando en nuestra Iglesia Diocesana como rasgo indispensable ser una Iglesia-Comunión, para poder ser discípulos y misioneros. Este fue el motivo por el cual nos encaminamos a celebrar nuestro año jubilar, los 50 años de creación de la Diócesis, con la celebración del primer Sínodo Diocesano”, explicó.

“Esta es la razón por la cual este año realizaremos nuestra Asamblea diocesana el próximo 20 de junio, para acentuar la comunión de nuestra Diócesis, parroquias y comunidades, y pasar de una pastoral ‘de mantenimiento y dispersa’, a una ‘conversión pastoral’ que nos lleve a ser un poco ‘más pueblo de Dios’ en comunión, para evangelizar este inicio del siglo XXI”, agregó.

Tras citar el documento de Aparecida que hace referencia a esta necesidad en América Latina y el Caribe, destacó que “en estos 2.000 años la Iglesia evangelizó, con alegrías del Espíritu, pero no le faltaron sufrimientos y martirios. Solo basta recorrer la historia, en donde desde ya se hace presente la fragilidad humana y la debilidad, como las negaciones de Pedro o la búsqueda de los primeros lugares de los Apóstoles Juan y Santiago, cuando todavía no entendían de qué se trataba el Reino de Dios”.

El prelado sostuvo que “la Iglesia que ha recorrido los siglos ha contado con la garantía del Espíritu Santo, que llevó a que muchos hombres y mujeres sean ‘testigos de Dios’. También tantos santos, mártires, hombres y mujeres que desde el silencio de la cotidianidad fueron fieles, y dieron su vida por Amor a Dios y a sus hermanos. Hoy como ayer también deberemos dar testimonio en medio de alegrías y sufrimientos”.

Por último, monseñor Martínez exhortó a que en este Pentecostés resuene en el corazón del cristiano aquel mandato del Señor: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”.+

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