RELIGION MESOPOTAMICA

Akkad.

En la segunda mitad de tercer milenio se produce, en Mesopotamia, un acontecimiento militar que cambia la hegemonía en la región. Irrumpen los pueblos semitas akkadienses del norte, aunque probablemente se trate de tribus nómades procedentes de las estepas arábigas, bajo el liderazgo de Sargón I, o Sarrukén 2 , rey fuerte y ambicioso, que ascendió al trono de la ciudad de Kish y consumó, después, la invasión del terriotorio del sur, fundando la ciudad de Agadé, como capital de la dinastía akkadiense, situada en las cercanías de la antigua localidad de Babilonia.

Akkad mantuvo la hegemonía política en Mesopotamia durante toda la segunda mitad del tercer milenio. Sin embargo, la base cultural sumeria, con la escritura cuneiforme propia, fue asimilada por los akkadienses, de tal manera que la cultura de Akkad es fundamentalmente sumeria.

Gudea.

Al final del tercer milenio comienza a tambalearse la hegemonía de akkad, socavada por presiones provenientes de las tribus denominadas «gutti» (elamitas). Un rey de Lagish tiene aquí una particular importancia: Gudea (hacia el 2150), quien dejó inscripciones cuneiformes famosas referentes a la concepción religiosa y a otros aspectos de la vida ciudadana.

III dinastía de Ur.

A partir aproximadamente del 2100, cobra gran importancia la llamada III dinastía de Ur, ciudad situada en la región de Caldea, al sur de Mesopotamia, que se impuso sobre las demás ciudades de la antigua región sumeria. El fundador de la dinastía fue Ur-Nammu (hacia el 2060). Su hijo y sucesor, Shulgi, llevó al máximo la hegemonía de esa dinastía, que se extendió durante unos 100 años, hasta que fue derrocada en 1950.

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