RELIGION MESOPOTAMICA-Ubicación geográfica y política

La región mesopotámica está ubicada entre los dos grandes ríos (meso-potamos): Tigris al oriente y Eufrates al occidente. Al sur de la región, en la antigua Caldea, rica en pozos petrolíferos, confluyen ambos ríos, para desembocar, formando un solo gran brazo, en el golfo pérsico.

Dentro de ese marco geográfico, incluyendo sus inmediaciones principales al sur-oriente (Elam) y al occidente (Siria, Palestina y Arabia), entraron en juego pueblos de tres razas y procedencias distintas: Asiánicos (Sumerios, Elamitas, Asirios, Sirios, Fenicios, Filisteos), Semitas (Akkadienses, Caldeos, Arabes, Ebla, Líbaneses y Amorreos), Arios (Hititas y Hurritas).

La interacción, o incluso superposición, de estos diversos pueblos a lo largo de la historia mesopotámica, la hace particularmente compleja. Por eso mismo uno se ve necesariamente llevado a esquematizar para hacer más simple el análisis histórico. Veamos ese marco histórico, en el que se desenvuelve la perspectiva religiosa, en un proceso de diez pasos sucesivos:

1.1.Sumer.

Durante la primera mitad del tercer milenio antes de Cristo, la situación política y cultural mesopotámica está bajo la clara hegemonía sumeria. Parece que los sumerios se habían establecido desde muy antiguo al sur de esa región, en donde a inicios del tercer milenio se encuentran ya sedentarizados. Por lo mismo hay quien considera que los sumerios constituyen la raza autóctona de Mesopotamia, aunque puede verificarse que, bajo el estrato arqueológico sumerio, se encuentran restos de una cultura previa conocida como de Obeid.

El sistema político sumerio estaba organizado por ciudades, con sus respectivos reyes. Siendo el rey de Lagish quien tenía mayor poder, seguido por el de la ciudad de Nippur.

La hegemonía política sumeria, sin embargo, se funda principalmente en su superioridad cultural. La escritura sumeria (cuneiforme) es la más antigua de Mesopotamia y quizás del mundo, junto a los jeroglíficos egipcios. De manera que, incluso una vez que Sumer habrá perdido su hegemonía política, mantedrá por largo tiempo esa hegemonía cultural.

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