RELIGION EGIPCIA- Dinastías faraónicas

La historia política del Antiguo Egipto tiene un total de 33 dinastías faraónicas, que se suceden a lo largo de los diversos Imperios.

Imperio Antiguo. Menes, rey de la iudad de Tanis, logra imponer su hegemonía y unificar por primera vez bajo su único mando el alto y el bajo Egipto. Por eso se lo considera como fundador de la Primera dinastía faraónica. En su emblema puso el buitre y la cobra, siendo denominado «señor del buitre y de la cobra». Este titulo lo heredarán desde entonces todos los faraones, como el principal, al cual añadirán a menudo otros títulos. Menes estableció la capital imperial en Memfis, por ser éste un lugar más estratégico para dominar ambos egiptos, debido a estar ubicada en la intersección del delta del Nilo con su largo tronco.

El Imperio Antiguo tiene seis dinastías faraónicas. Las más notables de ellas fueron de la tercera hasta la sexta, durante las cuales se construyeron todas las Pirámides. De éstas, las tres más famosas corresponden a los respectivos faraones de la IV dinastía: Keops, Kefrén y Mikerinos. Pero las pirámides de mayor interés para la historia de la religión egipcia corresponden a la V y VI dinastías (2700-2450), debido a que, en sus muros interiores fueron halladas las abundantes inscripciones conocidas hoy como los Textos de las pirámides, que constituyen los primeros escritos conocidos de la historia y, por lo mismo, es con ellos que comienza propiamente el período «histórico» de la humanidad. El Imperio Antiguo termina con un período de crisis política y religiosa, conocido como el Primer Interregno, durante el cual se suceden las dinastías VII a la XI.

Imperio Medio. Comienza con la dinastía XII, y dura hasta la XIV (2.0001710). Los faraones de la XII dinastía procedían del Alto Egipto. Lograron imponer su hegemonía y situaron la capital en Tebas, donde tenían su mayor apoyo. Sin embargo, a menudo otros pretendientes a faraón, del Bajo Egipto, se rebelaban y declaraba su independencia con respecto a la corte tebana. Fue así como también Memfis conservó su rango de capital del Bajo Egipto.

Hacia 1710, mientras reinaba la dinastía XIV en el Bajo Egipto como vasalla de la XIII, tebana, del Alto Egipto, unas tribus semitas se habían ido infiltrando en el delta por la zona desértica de Gaza, en donde habían vivido como nómades, aprovechando las rivalidades entre el Alto y el Bajo Egipto. El faraón del delta, que estaba en pugna por la hegemonía territorial con el faraón de Tebas, para evitar tener dos frentes de lucha, con Tebas y con los inmigrantes semitas, decidió dar a estos el permiso para instalarse en su territorio. Y esos grupos inmigrados, una vez instalados ahí proclamaron a su principal jefe, Sanati, como faraón del delta oriental. Pero rápidamente, su poder se impuso en todo el delta, constituyendo así la que se conoce como primera dinastía de los Hyksos, correspondiente a la XV (1710-1675). Pero, fortalecido el delta con esta nueva dinastía extranjera, los Hyksos lograron entonces enfrentarse al faraón de Tebas y vencerlo hasta imponerse en todo Egipto, con Khian, faraón de la segunda dinastía Hykso, XVI del total (1675-1560). De esta manera los Hyksos reinaron en Egipto durante ciento cincuenta años, correspondientes al período cononocido como el Segundo Intermedio dinástico.

Imperio Nuevo. Hacia el 1560, los egipcios del Alto Egipto lograron independizarse del faraón hikso, situado en Memfis, y declarar la independencia de Tebas, instaurando la XVII dinastía (Ahmosis 1560-1545), con la que se inicia el Imperio Nuevo (1560-1.065). Desde ahí emprendieron diversas campañas contra los Hyksos hasta que los faraones tebanos Tutmosis I (1525-1495) y III (1495-1436) lograron derrotarlos completamente y someter a a todos los semitas del delta. De esta manera unificaron todo Egipto y establecieron de nuevo la única capital en Tebas, quedando los semitas del Bajo Egipto subyugados, e incluso esclavizados.

Durante el Imperio Nuevo tiene lugar en Egipto la famosa revolución religiosa y política intentada por el faraón de la XVIII dinastía, Amenofis IV, quien se cambió significativamente el nombre por el de Aken-Aton (1370-1354). El, y su no menos famosa hermana y esposa, Nefertiti, crearon una nueva capital estratégicamente instalada en un punto casi equidistante entre Memfis y Tebas, que denominaron Aket-Aton, situada en lo que corresponde a la actual localidad del Tel-el Amarna. Pero la pareja imperial, Aken-Aton y Nefertiti, fueron asesinados, como resultado de una rebelión sacerdotal y popular, siendo su sucesor el faraón Tutank-Amon, quien volvió a instalar la capital imperial en Tebas, terminando la dinastía XVIII con problemas de anarquía en todo Egipto.

Durante la dinastía XIX, probablemente durante el reinado de Ramsés II (12951235), o de su sucesor Merheptah (1235-1220), se ubica probablemente la revuelta de grupos semitas subyugados en el delta oriental que la tradición bíblica describe como la liberación de los israelitas liderados por Moisés y su huída hacia el desierto del Sinaí. Sin embargo esta revuelta, así como la epopeya de la liberación narrada en el libro del Exodo, no se encuentra certificada en ningún texto egipcio correspondiente a su posible época, lo que no deja de plantear problemas de interpretación respecto al texto bíblico del Exodo.
Imperio Bajo. A partir de la dinastía XXI y hasta el final de la historia política independiente del Antiguo Egipto, con la dinastía XXXIII, se desarrolla el Imperio Bajo (1065-30). La capital pasa del Alto al Bajo Egipto, estableciéndose primero en la ciudad nororiental del delta, Tanis, también llamada Avaris, luego en Sais, para terminar en Alejandría.

Los faraones autóctonos tuvieron que ceder su lugar, sucesivamente, a invasores africanos del Sudán, mesopotámicos, persas, griegos y, finalmente, romanos. La época de mayor opresión para los egipcios fue la de ocupación persa (dinastías XXVI-XXXI). De tal manera que cuando Alejandro Magono, en 332, después de vencer a los persas, llegó a Egipto, fue sinceramente aclamado y reconocido como faraón por los egipcios, instituyendo él mismo la dinastía XXXII y, para faciliatr sus frecuentes visitas al país por mar, puso la capìtal del imperio en la ciudad mediterránea que recibió su nombre: Alejandría. Al morir Alejandro, dejó a sus generales la sucesión y le correspondió a Ptolomeo I asumir el cargo de faraón, instituyendo la XXXIII dinastía que culminará con la última Ptolomea, Cleopatra (51-30). Para salvar la autonomía egipcia de la invasión romana, Cleopatra se alió con Roma, usando sus encantos e inteligencia, gracias a los cuales César la hizo su esposa, así, como después Antonio la tuvo también como mujer. Pero, al ser éste derrotado por Octavio, viendo que con él ya era imposible seguir manteniendo esa independencia política, Cleopatra decidió suicidarse con la picadura de una cobra, símbolo del bajo Egipto, convirtiéndose, para los egipcios, en una heroína, mientras que la versión oficial romana la hizo considerar como una mujer astuta y lasciva.

El historiador del período Ptolomeo, H. Idris Bell, concluye las páginas sobre Cleopatra con estas palabras:

«Como el faraón. Señor de los Dos Países, Cleopatra había ganado la doble corona, la corona del buitre del Alto Egipto y la corona de la cobra del Bajo Egipto. La cobra era el ministro del dios sol, cuya mordedura confería no sólo la inmortalidad, sino también divinidad. Cleopatra había emprendido el camino real hacia la muerte y se unía a la compañía de los dioses, y lo único que pudo hacer Octavio fue incorporar Egipto a los dominios del pueblo romano».

Con la muerte de Cleopatra termina la sucesión dinástica en Egipto, aunque el emperador romano manuvo, entre sus numerosos títulos, también el de faraón de Egipto.
Con la expansión del Cristianismo en Africa, a partir del siglo IV, en el norte de Egipto hubo una floreciente comunidad cristiana, hasta que, en el siglo séptimo Egipto fue penetrado por el Islam, convirtiéndose a su fe tanto sus gobernantes como los súbditos, manteniéndose sólo un pequeño reducto cristiano en la parte nororiental, conocido, hasta hoy día, como Iglesia copta.

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