RELACION ENTRE CANCER Y TELEFONÍA MOVIL

La exposición a la radiación proveniente de teléfonos celulares es “posiblemente cancerígena”
El 21 de mayo de 2011, la International Agency for Research on Cancer (IARC), compuesta por un comité de 27 científicos de 14 países diferentes que trabajan en representación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), concluyó que la exposición a la radiación proveniente de teléfonos celulares es “posiblemente cancerígena” y quedó clasificada en la categoría 2B. Ésta corresponde a la misma categoría que el pesticida DDT, el plomo, los gases expelidos por motores a bencina, la quema de carbón y las sustancias químicas empleadas en la limpieza en seco, por nombrar sólo algunos.

El grupo no realizó ninguna investigación nueva; más bien basó su decisión en la revisión de la evidencia publicada anteriormente, incluidos los estudios Hardell y los resultados del estudio Interphone publicados hasta la fecha (alrededor del 50% de los resultados aún no han sido divulgados). Ésta es la misma evidencia que previamente descartaron el National Cancer Institute (NCI) y el American Cancer Society (ACS), entre otros, etiquetándola como “tranquilizadora” y afirmando que no muestra “ninguna evidencia” de posible daño.

Finalmente, este comité internacional de expertos ahora ha declarado lo contrario.

Celulares: un peligro de salud mundial

Como ya es bien sabido, más de cinco mil millones de personas en el mundo, o sea alrededor de un 80% de la población mundial, poseen un teléfono celular. Este solo hecho convierte el asunto en algo extremadamente importante, pues afecta a la amplia mayoría de las personas en la Tierra, sin mencionar el impacto perjudicial que pudiese tener en insectos como las abejas y en otros animales. Muchos países tercermundistas han evitado completamente la infraestructura de la telefonía fija y han ido directamente al uso de celulares.

Es importante darse cuenta de que este tipo de exposición a la radiación puede no representar una amenaza a la salud al corto plazo al no ser un tipo de radiación ionizante (como los rayos X), que sí puede romper enlaces químicos y dañar directamente el ADN. Sin embargo, los teléfonos celulares emiten un campo de radio frecuencia en la banda de las microondas que interactúa con nuestro propio sistema de bioseñalización, la cual con el tiempo puede causar una variedad de problemas de salud y aumentar el riesgo de cáncer. Los cánceres asociados con esta radiación incluyen los tumores cerebrales (gliomas), los neuromas acústicos, los meningiomas, los tumores de las glándulas salivales, el cáncer testicular y la leucemia.

También, y no menos importante, es el hecho de que en algunas personas los síntomas agudos de radiación por teléfonos celulares pueden incluir debilitamiento y menoscabo de la función cognitiva aún tras largos períodos sin usar un teléfono celular. Mientras el ADN no se ve directamente dañado, sus procesos de reparación sí se ven afectados, resultando finalmente en daño y mal funcionamiento del ADN; esto con consecuencias desconocidas para las futuras generaciones.

No hay que dejarse engañar por aquellos que dicen que los celulares no causan daño al ADN tan sólo porque la potencia no es suficiente para separar los electrones de los átomos. De acuerdo con la investigación realizada por Martin Blank, PhD de la Universidad de Columbia, ha quedado demostrado que el ADN es sumamente sensible a estos campos. De hecho, es “sumamente sensible” a los campos electromagnéticos a lo largo de todo el espectro de frecuencias, desde las de baja frecuencia (como la electricidad), hasta la radiofrecuencia de más alta frecuencia y las microondas provenientes de teléfonos celulares y WiFi, debido a la estructura “espiral de espirales del ADN”, dice Blank.

En 2008, el año para el cual existen las estadísticas más recientes, hubo 237.913 nuevos casos de cáncer cerebral y alrededor de dos tercios de éstos fueron gliomas.

El comité científico de la OMS, sobre la base de gran parte de la investigación realizada por el grupo sueco Hardell y además de los datos del estudio Interphone realizado en 13 países por la IARC, descubrió que la radiación proveniente de la exposición a teléfonos celulares aumentaba el riesgo de este tipo de cáncer hasta en un 40%. Sin embargo, otros expertos que han revisado la evidencia creen que puede ser mucho peor, advirtiendo que, en realidad, tal vez duplique el riesgo de desarrollar cáncer cerebral.

Hilo de esperanza para la industria

De más está decir que la industria inalámbrica está luchando por contrarrestar la mala publicidad. John Walls, Vicepresidente de Asuntos Públicos de The Wireless Association (CTIA) fue citado en el New York Times, con el siguiente comentario:

“Esta clasificación de la IARC no significa que los teléfonos celulares causen cáncer.”

También hizo notar que tanto la Federal Communications Commission (FCC) como la US Food and Drug Administration (FDA) evaluaron la evidencia y concluyeron que la radiación de los teléfonos celulares no representa una amenaza para la salud.

Bueno, la última vez que yo revisé, la FDA ni siquiera podía distinguir los efectos sobre la salud de la leche natural versus la leche pasteurizada mezclada con hormonas de crecimiento genéticamente modificadas. Por lo tanto, no estoy tan seguro de que ellos estén calificados para evaluar algo tan complejo como los efectos sobre la salud de la radiación no ionizante… En tanto, la FCC, que regula la industria mediática, incluidos los servicios de telecomunicaciones, está también atada políticamente a esas industrias. Al menos uno de los actuales comisionados (que son quienes toman las decisiones) es un ex-miembro de grupos de presión de la industria de las telecomunicaciones.

Lo más probable es que ellos también se vean obligados a reconocer la clasificación de “posiblemente cancerígena” que hace la IARC a la radiación de teléfonos celulares y a cambiar las directrices de exposición de la radiación de microondas provenientes de tecnologías inalámbricas para la industria, con el fin de que las normas se basen en lo que sabemos que está sucediendo a nivel biológico y no sólo en los supuestos de ciertos físicos.

La radiación proveniente de teléfonos celulares tiene el potencial para dañar la salud, tal como lo tiene el DDT o el plomo. Expertos en este campo han señalado esto por años. Lo que no quiere decir que todas las personas expuestas a dichas substancias desarrollen cáncer.

Sin embargo, sí eleva el riesgo general, dependiendo de factores como el estado general de salud, por ejemplo, que en parte depende del nivel de exposición a otras toxinas a través de los alimentos, el aire y el agua, por nombrar algunos. Creo que es importante recordar que, en general, cuando hablamos de toxinas, es la carga tóxica acumulada la que más importa. Por lo tanto, en ese sentido, quienes son usuarios excesivos de teléfonos celulares corren un riesgo exponencialmente mayor y se les debiera advertir, al menos, para que puedan tomar decisiones informadas sobre el nivel de autoexposición en que incurren.

¿Qué implica esto a largo plazo?

Algunas naciones ya han adoptado un principio de precaución, por lo que han emitido recomendaciones para los usuarios de teléfonos celulares. Ahora que se ha clasificado la radiación de estos teléfonos como “posiblemente cancerígena”, estos mensajes pueden reforzarse publicitariamente para que lleguen a más personas alrededor del mundo.

Alasdair Philips, de Powerwatch, en el Reino Unido, destaca que estamos basando nuestra comprensión, incluso la evaluación de la IARC, en investigaciones realizadas hace muchísimos años, cuando en realidad los patrones de uso han cambiado. Philips señala que un estudio sobre la incidencia de tumores cerebrales realizado en el Reino Unido muestra que el índice que tumores malignos del lóbulo frontal y del lóbulo temporal va en aumento:

“El gráfico adjunto, creado a partir de la investigación de Vocht et al, 2011, muestra un aumento de tumores cerebrales en regiones del cerebro más cercanas a donde se coloca el teléfono celular. Los tumores en otras regiones del cerebro van, en realidad, en disminución.”

Este es un descubrimiento de extrema importancia, dice Camilla Rees, de ElectromagneticHealth.org, ya que otros países no han clasificado la incidencia total de tumores cerebrales por tipo y ubicación de los tumores, situación que permite deducir que los tumores cerebrales van, en realidad, en aumento.

Factores para reducir los riesgos de salud

La acción más importante que todos debieran realizar es la de proteger a sus niños, ya que ellos son claramente los más vulnerables. Esto incluye a bebés en gestación, por lo que quizás las mujeres embarazadas quieran tomar precauciones extras.

Cada vez son más los niños que usan celulares a edades más tempranas. Es importante tener claro que exponencialmente esto aumenta, a lo largo de su vida, el riesgo de desarrollar cáncer y cualquier otro problema de salud relacionado con la radiación proveniente de tecnología inalámbrica. De acuerdo con el profesor Lennart Hardell, de Suecia, aquellos que comienzan a usar excesivamente el teléfono celular en la adolescencia padecen de 4 a 5 veces más cáncer cerebral cuando son adultos jóvenes.

Por esto, creo que si usted tiene hijos, es realmente necesario que ponga límites.

Tenga presente que eliminar completamente la exposición es casi imposible. Sin embargo, hay mucho que usted puede hacer para minimizar su exposición y ayudar a salvaguardar la salud tanto suya como la de sus hijos:

Los niños jamás deben usar teléfonos celulares: A excepción de alguna emergencia, los niños no debieran usar celulares ni aparatos inalámbricos de ningún tipo. Los niños son mucho más vulnerables que los adultos a la radiación de estos equipos. Y lo son porque la estructura ósea de sus cráneos es más delgada y aún están desarrollando sus sistemas inmune y neurológico.
Reduzca el uso de teléfonos celulares: Apague su celular más a menudo. Úselo para emergencias o asuntos importantes. Siempre que su celular está encendido, emite radiación intermitentemente, aun cuando usted no esté realizando una llamada.
Use teléfono fijo en casa y en el trabajo: A pesar de que cada vez más personas se están cambiando al uso exclusivo de teléfonos celulares para realizar sus llamadas, ésta es una tendencia peligrosa y usted puede optar por marginarse de esta locura.
Limítese a usar su teléfono celular en lugares donde la recepción sea buena: Mientras más débil sea la recepción, más energía deberá usar su teléfono para transmitir y mientras más energía use, mayor será la radiación que emita y mayor la profundidad de la penetración en su cuerpo de las peligrosas ondas electromagnéticas. Idealmente, sólo use su celular cuando presente barra de señal completa y buena recepción.
No suponga que un teléfono celular es más seguro que otro: No existe un teléfono celular “seguro”. No se fíe del valor SAR (Specific Absortion Rate) para evaluar la seguridad de su teléfono. Siempre prefiera carriers CDMA por sobre los GSM, ya que presentan mucho menos radiación en la tecnología de su señal.
Mantenga el teléfono celular alejado de su cuerpo cuando se encuentre encendido. Guardar un celular en el bolsillo de la camisa a la altura del corazón es buscarse problemas, como también lo es guardarlo en el bolsillo del pantalón si se quiere preservar la fertilidad. Idealmente, llévelo en la cartera o en el bolso.
Utilice tecnología de manos libres más segura: Ciertamente un equipo de manos libres le permitirá mantener el teléfono celular alejado de su cuerpo. Sin embargo, si el equipo de manos libres no está bien recubierto, el cable mismo actúa como antena, transportando ondas electromagnéticas y transmitiendo radiación directamente al cerebro. Asegúrese de que el cable utilizado para transmitir la señal al oído se encuentre bien blindado.
El mejor equipo de manos libres combina un cable blindado con un auricular. Éstos operan como un estetoscopio, transmitiendo la información hacia la cabeza como una onda de sonido. Aunque igualmente tiene cables que deben estar recubiertos, no contiene ningún cable que llegue hasta la cabeza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *