Reflexiones – Tiempo y energía

Comparto una reflexión sobre nuestra relación con el tiempo y la energía.

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Tiempo y energía

Los calendarios se utilizaron en las diferentes civilizaciones para medir el tiempo.  El hombre, inicialmente ligado a la experiencia de ser una criatura creada y creativa, se vinculó a los ciclos de la naturaleza como hogar del origen. Así, el mismo ritmo de lo natural fue pautando los ciclos de los tiempos incorporando en su construcción simbólica, antropológica y ritual, con sus diferentes culturas, sistemas de representación y medición del tiempo.

Como seres ontológicamente limitados por el tiempo, medirlo es como apropiarse del mismo, creando un sistema de administración con la ilusión de poder poseerlo. Pero no somos nosotros los que poseemos al tiempo, es él el que nos posee. Somos sujetos del tiempo y el tiempo nunca puede ser objeto.

El devenir del círculo humano en el ciclo de nuestras vidas, está envuelto en las espirales de círculos mayores de las energías cósmicas en la que estamos inscriptos; y en la que las diferentes culturas crean calendarios para decir, nombrar, representar y celebrar el tiempo del año.

Cuatro son los círculos del calendario en el que la energía está contenida para nuestro ser en el hacer: los doce meses, las cuatro estaciones, los siete días y las cuatro fases de la luna.

Los números tres y cuatro son arquetipos en la construcción mística y simbólica de la creación y de la representación del código del cosmos. Cuatro representa la base material de la existencia y tres, la celestial.  En el cuatro se encuentran el aire, la tierra, el agua y el fuego. En tres, lo femenino, lo masculino y la divina presencia, como así también, el Padre, el hijo y el espíritu.

Cuatro más tres, es siete, número de la creación y de lo evolutivo. Formado, también, por tres pares de opuestos que son seis, los días de la creación del mundo y Uno, el mismo D-s en el día de la santificación del sagrado descanso, contemplación de la obra creativa del hombre y de D-s.

Cuatro veces tres o tres veces cuatro son doce, expresión de unidad de lo diverso. Reunión del conjunto de las partes en un total de la unidad. Círculo de reunificación de la unidad de la totalidad, como construcción de sentido en los códigos, ya inscriptos en lo natural, de los que hacemos interpretación simbólica-cultural. Así, las doce constelaciones del cielo, los doce signos del zodíaco, los doce meses del año, las doce tribus, los doce apóstoles.

Cuatro círculos de energías encierran la conciencia del tiempo único e irrepetible de cada instante que vivimos.

Tenemos la oportunidad para inscribir un libro de vida plena de sentido. Sentido de lo que sentimos en nuestro ser interior, sentido de dirección hacia dónde vamos, que no solo es destino como determinación, sino también como libre albedrío de nuestra propia y responsable elección diaria del vivir. Misterio último de descifrar el acertijo, siempre cambiante, del sentido de nuestra existencia.

Que la energía de la sabiduría interior y la luz del alma que brilla en nuestra ser, nos ilumine para acceder, en los días que vienen, al porvenir de sentido del existir.


En reconocimiento y bendición.
Rabino Sergio Bergman

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