Reflexiones sobre la historia de Caín y Abel

Reflexiones sobre la historia de Caín y Abel
En su columna semanal, el filósofo y pensador Santiago Kovadloff narró la historia bíblica de Caín y Abel y reflexionó: «Caín es el primer hombre en sentido estricto y también es el primer asesino. En cambio, Abel es la primer víctima de la intolerancia del hombre a la presencia del prójimo y también de la intolerancia al límite». Lea la columna completa.
Más tarde, siguió: «Caín, matando a su hermano, no hizo otra cosa que intentar usurpar el lugar de Dios, ya que eliminó a ese otro que con su presencia le recordaba a Caín que no era único, que tan solo era uno entre dos».

Por último, desarrolló: «La criminalidad de Caín se desata en el momento en el que no acata la presencia de Dios. Su castigo es la errancia perpetua, es un hombre que ya no tiene lugar, se ha eliminado a sí mismo a través de la intolerancia a su prójimo».

Para quiénes no la conozcan, el relato de Caín y Abel está en el Génesis, el primer libro de la biblia. Esta historia cuenta el asesinato de Caín a Abel. Estos dos fueron los primeros hombres nacidos fuera del paraíso, hermanos e hijos de Adán y Eva. Caín era el hermano mayor y se dedicó a la agricultura mientras que Abel se dedicó al pastoreo. Cuando le presentaron sus sacrificios a Dios, éste prefirió los de Abel por sobre los de Caín. Entonces, el primogénito, lleno de envidia, decidió asesinar a su hermano. Es por esto que Caín fue condenado a vagar por la tierra. Ésta es, en pocas palabras, la historia de Caín y Abel.

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